El generoso Petroleo que Venezuela dio a precios preferenciales (en algunos casos regalado) por cerca de 16 años a países latinoamericanos, le compraron un gran poder en la Organización de Estados Americanos que, sin embargo, ahora se desvaneció como lo prueba su fracaso al tratar de evitar que la Organización emitiera una declaración.
La Organización de Estados Americanos (OEA) aprobó una declaración que insta a Venezuela a promover el diálogo nacional y “tiende la mano” de la región para facilitar ese necesario encuentro entre Gobierno y oposición.
La declaración busca frenar al secretario general de la OEA, Luis Almagro, que se adelantó a los países al activar, la víspera, la Carta Democrática Interamericana a Venezuela, mecanismo que permitiría llevar hasta el pleno de la ONU el caso de Venezuela y la represión a la oposición y violación a la ley por el ejecutivo al desobedecer al Congreso.
A pesar de ser un texto descafeinado y que busca evitar mayores presiones internacionales a Nicolás Mauro, éste se resistió y buscó bloquear la declaración de la OEA:.
Venezuela no logró frenar la declaración elaborada por más de 20 Estados y finalmente, después de 10 horas de resistencia y rechazo, tuvo que adherirse a la declaración para evitar una votación que evidenciara que no tenía los votos suficientes para frenarla.
Este ha sido la señal más clara que la antes todopoderosa Venezuela perdió el poder que tenía en la OEA y ahora, hasta los países que se nutrieron por más de una década de petróleo venezolano podrían votar en contra de ella, ante el clima de inestabilidad que ha generado la incapacidad de Maduro para gobernar.
Venezuela contaba siempre con el voto incondicional de Argentina de Cristina Fernández o Brasil y así lograba bloquear cualquier intento de que la OEA discutiera la situación de Venezuela, pero ya no cuenta con estos votos.
Una muestra de la debilidad de Venezuela es que uno de sus más grandes aliados incondicionales, como lo es Ecuador, se adhirió a la declaración sin ningún problema.
Por otro lado crecen los países que abiertamente enfrentan a Venezuela como Paraguay, que apoya al secretario de la OEA para aplicarle la Carta Democrática a Venezuela.
La embajadora Paraguaya ante la OEA, Elisa Ruiz, protesto porque la declaración no incluyó “la importancia de exhortar a todos los sectores en Venezuela a considerar el recurso de referéndum revocatorio como punto de partida para la resolución de la crisis”.
Además, destacó la urgencia de la situación. “No podemos proseguir con procedimientos dilatorios”,
Canadá reconoció que el texto es “blando, débil y mantiene silencio sobre principios fundamentales básicos de democracia y de derechos humanos”. También Colombia, Estados Unidos y hasta la propia Argentina que lo impulsó admitieron querían un texto más duro.
Sin embargo la declaración marca una línea histórica que muestra a Venezuela como un actor que no tiene importancia política en la región, antes bien es un país expuesto al cobro de viejas facturas por parte de países que en algún momento violentó como Colombia por los problemas fronterizos; Uruguay, por la intromisión de Venezuela en sus conflictos políticos y Panamá, que ha apoyado a la oposición.