Cualquier muestra de debilidad física del Papa Francisco, como cuando suspendió un día de audiencias porque estaba enfermo (de gripe), preocupa a los católicos del mundo como su reciente caída en Polonia.
¿Se debió a un problema de equilibrio? ¿Es debilidad física? ¿Le dejó alguna secuela?
Ante estas preocupaciones el Papa dijo que está bien, que la caída no tuvo mayor efecto que el golpe del momento y también explicó que la caída fue intencional, ya que él mismo se tiró al suelo.
“Llevaba el incensario, pero al tropezar me dejé caer, y eso me salvó”, comentó.
Durante sus declaraciones, el pontífice bromeó sobre el incidente:
“Estaba mirando a la Virgen y olvidé que había un escalón”, comentó entre risas.
El Papa comentó que si hubiera intentado evitar la caída se hubiera hecho daño. “Estoy fenomenal”, ha declarado.
El gran riesgo que sufrió el Papa fue el de sufrir serias quemaduras con el carbón del incensario, pero lo que hizo fue lo más inteligente y audaz que podía hacer, ya que el instinto naturalmente lo habría incentivado a evitar la caída pero al arrojarse él mismo al piso le permitió hacer a un lado el incensario y dejar sus manos libres para amortiguar el golpe.