Enrique Peña Nieto vive una fuerte guerra con los jesuitas, por lo menos es lo que él cree, ya que con el poco poder de razonamiento que le caracteriza, ha identificado las tres más grandes crisis de su Gobierno con maniobras de la Compañía de Jesús.
La Ibero y su huida a los baños; La difusión internacional del tema de Ayotzinapa; y el descubrimiento de las maniobras fraudulentas con las que operó el cardenal Norberto Rivera para poderlo casar por la Iglesia con la Gaviota.
Esto le concede, tal vez, su único parecido con grandes personajes de la historia, que desarrollaron paranoia contra este ejército de hombres de negro, como Napoleón, Hitler o Lafayette, quienes consideraron a La Compañía como el enemigo más formidable y astuto.
El enfrentamiento con los jesuitas empezó cuando Peña tuvo que esconderse en los baños de la universidad Iberoamericana, acosado por los alumnos, como candidato a la Presidencia de México.
Las siguientes líneas representan la comprensión del acontecimiento por parte de Peña Nieto y su equipo.
“Se trató de una verdadera celada orquestada por los jesuitas dueños de la universidad y quienes simpatizan claramente con el EZLN y AMLO. Los directivos de la universidad con toda seguridad buscaban presentar el suceso como el pretendido repudio de la juventud mexicana al candidato priista”
“Colaboradores de Peña expresaron que quienes lo abuchearon e increparon eran una pequeña minoría de simpatizantes de AMLO. En respuesta, los aludidos declararon –sin el menor respeto a la lógica- que no eran una minoría sino 131 estudiantes”, escribió del suceso un tinterillo al servicio de PRI, sin entender el mensaje que enviaron los jóvenes, quienes nunca dijeron que eran 131 sino que en el video que hicieron de protesta incluyeron a los más que pudieron.
Peña tomó nota para tomar revancha de la Ibero, pensando que aplacaría a los jesuitas pero estos “ingratos” le propinaron una patiza en los otros dos temas que lo han hecho temblar.
La presión por la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, que tanto ha cuestionado al Gobierno de Peña y exhibido como mentiroso, al inventar un escenario de la tragedia, no se comprende sin su difusión internacional y el principal expositor de esta tragedia ha sido el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro, organismo que tiene el grado de consultor para la ONU.
Cualquiera puede deducir quién está detrás de esta organización, y basta ingresar a su página http://centroprodh.org.mx/ para ver el compromiso que tiene con la búsqueda de la verdad en el caso de los 43, en la parte derecha de la página tienen el conteo con nombre y apellido de cada uno de los estudiantes desaparecidos.
Por último, el caso de la boda al vapor de Peña con Angélica Rivera ¿Adivine qué sacerdote alertó a Roma de las irregularidades cometidas en esta ceremonia?, la respuesta es el ex rector de la Universidad Iberoamericana, Enrique González Torres, quien envío una carta a Giuseppe Bertello, quien había sido nuncio apostólico en México.
Pero Peña se equivoca en algo: no hay una obsesión de La Compañía contra él, más bien sufre del resurgimiento de este ejército que en los últimos cuatro papados llegó a tener casi la categoria de perseguidos y ahora están envalentonados con la llegada de uno de los suyos a la silla de San Pedro.
La Compañía de Jesús tiene un fuerte compromiso contra la injusticia y como en México basta voltear a donde sea para encontrarla, Peña Nieto piensa verlos en todos lados, como lo pensó Hitler o Napoleón.