El nombramiento de Jorge Bergolio como Papa, tomó por sorpresa a Benedicto XVI, como al resto del mundo, e incluso cuando supo la noticia esto le provocó algo de inseguridad, admitió el Papa Emérito en una entrevista para el periodista Peter Seewald, quien ha escrito un libro sobre el Pontífice.
“Cuando escuché su nombre, al principio estaba inseguro. Pero cuando vi como hablaba por una parte con Dios y por la otra con los hombres, me puse verdaderamente contento. Y feliz”, describe Benedicto XVI su reacción ante el nuevo Papa.
La entrevista es una mala noticia para quienes han creído la teoría, extendida por algunos vaticanistas, de que Jorge Bergolio entró al Conclave como candidato de Benedicto XVI.
Sin embargo, y a pesar de no ser propuesto por Benedicto, como se pensaba, fueron los cardenales cercanos al Papa alemán quienes decidieron la elección de Francisco, al alinearse con el partido estadounidense, que lo proponía, y con el propósito de que los cardenales italianos no impusieran a su candidato.
Benedicto dice que el momento de inseguridad que le provocó saber quien era el nuevo Papa, pasó pronto porque de inmediato Francisco lo dejó maravillado.
“La manera en que rezó por mí, el momento de recogimiento, después la cordialidad con la que saludó a la gente…”.
Joseph Ratzinger, de 89 años, asegura que su dimisión no se debió a ningún tipo de coacción: “Nadie intentó chantajearme. No lo habría permitido”.
El papa alemán, quien desde su renuncia vive “apartado del mundo” en el interior del Vaticano, se muestra extraordinariamente crítico de sí mismo, como nunca la Iglesia había escuchado a un Papa.
“Un punto débil es tal vez mi poca determinación para gobernar o tomar decisiones. El gobierno práctico no es mi fuerte y esto es ciertamente una debilidad. Pero no me considero un fracaso”, comenta el Papa Emérito.