Jacques Hamel era un sacerdote de 86 años de edad que se había negado a retirarse por su edad por la falta de sacerdotes en Francia, era reconocido en la comunidad por su sencillez y por su gran espíritu de servicio y fue la única víctima del ataque terrorista de dos musulmanes.
El padre Jacques se preparaba a dar Misa en la parroquia en la trabajaba como párroco auxiliar, por eso cuando dos terroristas musulmanes entraron a la Iglesia encontraron a algunos fieles que se preparaban para la celebración, así como unas monjas.
Los asaltantes entraron por la puerta de atrás de la Iglesia y tomaron como rehenes al sacerdote, a dos monjas y a dos fieles.
Una de las monjas consiguió escapar y llamar a la policía, quien abatió a los dos terroristas.
El portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi, ha declarado que el papa Francisco ha sido informado y siente “dolor y horror” por “esta violencia absurda”.
Otro sacerdote, el abad Augusto Moanda-Phuati, habla en Le Figaro de Hamel con las siguientes palabras:
“Era un cura valiente para su edad. Los sacerdotes tienen el derecho de retirarse a los 75 años y él todavía se sentía fuerte; dijo que no había suficientes sacerdotes y que, por tanto, él todavía podía seguir sirviendo y trabajando”.
Los vecinos de la localidad donde vivía le definen como “cálido”, “sencillo” y “modesto”. Incluso hablan de él como alguien ” popular”.
En una carta parroquial firmada por el padre Jacques Hamel en junio de este año afirmaba que “podemos escuchar en esos momentos la invitación de Dios para cuidar de este mundo y hacer de él un sitio más humano y más fraterno”.