El tribunal del Vaticano condenó a 18 meses de prisión al sacerdote del Opus Dei Lucio Ángel Vallejo, quien vendió documentos secretos de las finanzas de la Santa Sede a dos periodistas italianos.
Francesca Chaouqui colaboradora y amante de Vallejo fue condenada a una pena de 10 meses.
Las leves condenas más que un castigo representan un mensaje de que el Vaticano busca aplicar la justicia en todos los sentidos y las penas carcelarias seguramente se transmutarán a una libertad vigilada y restrictiva.
Los periodistas Gianluigi Nuzzi y Emiliano Fittipaldi, no fueron sentenciados. El Vaticano los acusa no de la divulgación de los secretos, tema en el que ambos periodistas se han escudado para esconderse tras la libertad de expresión, sino del robo de documentos del Vaticano ya que adquirieron la información de Vallejo a pesar de que sabían que era producto del robo.
En el caso de los periodistas, el Vaticano reconoce que no podía condenarlos por un “defecto de jurisdicción”. El tribunal justificó además la absolución “en virtud del derecho divino de libertad de pensamiento y de libertad de prensa”. Ni Vallejo ni Chaouqui tendrán que ingresar en prisión.
La fiscalía pedía tres años y un mes para Vallejo –que ya ha descontado los ocho meses que ha permanecido en prisión o en arresto domiciliario en el interior del Vaticano— y tres años y nueve meses para Chaouqui, quien tras su detención fue puesta en libertad en atención a su entonces incipiente embarazo.
Los fiscales acusaban al monseñor y a su antigua amiga de los delitos de “divulgación de secretos” y de “asociación para delinquir” por forjar una “alianza de poder” paralela a la comisión de investigación creada por el Papa y en la que también participó supuestamente Nicola Maio, quien desempeñaba el papel de secretario ejecutivo de la COSEA y para el que se pedía un año y nueve meses.