Mientras Chiapas y Morelia hirvieron en fervor por la visita del Papa Francisco, en la Ciudad de México el recibimientop pareció desangelado. A diferencia de las visitas de Juan Pablo II en las vallas había muchos huecos y el Zócalo ni siquiera se llenó en una tercera parte.
Televisa hizo notar la falta de feligreses capitalinos y culpó a las estrictas medidas de seguridad por ello, sin embargo, el verdadero culpable fue de inmediato identificado y es que en ocasiones la pasividad destella y ensordece.
Molesto por haber sido hecho a un lado, por el bloqueo a sus intentos para lucrar políticamente con la visita de Francisco, porque se ignoró la lista de “amigos” a los que él quería acercar al Pontífice… el Cardenal Norberto Rivera no hizo nada para convocar y organizar a la feligresía.
Y es que el también Arzobispo Primado de México no perdonaba que sus hermanos obispos lo alejaran del evento que en el pasado probó ser ampliamente redituable para él políticamente, en imagen y en ingresos (llegó al grado de vender la comercialización de una de las giras de Juan Pablo II a Sabritas que lanzó “Las Papas del Papa”).
El boicot al Papa Francisco solamente aumentó el descrédito de Norberto Rivera, identificado como el máximo protector (y posiblemente facilitador de sus crímenes) del pedófilo y drogadicto fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel y señalado como encubridor de otros pederastas perversos como Nicolás Aguilar Rivera.
Norberto también es reconocido por su servilismo a los poderosos y por hacer de “coyote” en los trámites sagrados al obtener de manera expedita la declaración de nulidad matrimonial de los matrimonios Rivera-Castro como favor a Peña Nieto; Así como los de LaConcha-Fox y Sagún-Bribiesca como atención a Vicente Fox.
Pero, ahora parece que al todopoderoso cardenal le han atado una piedra de molino al cuello que lo precipita al abismo, víctima de la maldición de Marcial Maciel y objeto del castigo bíblico (Mateo 18:5).
Norberto está más solo que nunca porque los Legionarios de Cristo, que tantas puertas le abrieron con dinero y con la cercanía que tenían con Juan Pablo II, ahora están acorralados como él mismo, agazapados, escondidos y resignados a ser señalados siempre como “Pedófilos” por complicidad y muchos por ejercicio.
Gran parte de los integrantes del Opus Dei (Numerarios) les emociona el carisma de Francisco y dentro de esta organización, a pesar de su conservadurismo, son muy pocos los que atacan a Francisco, por lo que Norberto no puede contar con ellos como en otros tiempos
La vieja curia en Roma se siente traicionada por el cardenal mexicano porque, después de décadas de apoyo incondicional y múltiples favores éste les volteo la espalda, al negarles (o arrepentirse de darles) el apoyo a la rebelión contra el Papa Francisco que buscaban protagonizar en el Sínodo de la Familia.
Y los políticos mexicanos, que tanto benefició, lo empiezan a ver como un hoyo negro con un campo gravitatorio que engulle toda la luz a su alrededor por lo que están convencidos que es muy peligroso estar cerca de él.
La visión del Evangelio de Norberto, con opción preferencial a los ricos y poderosos, es incompatible con la visión del Papa Francisco, al grado de que para el cardenal mexicano fue una excelente idea poner la imagen del sucesor de San Pedro en una moneda de plata, que mandó acuñar por miles a la Casa de Moneda del Banco de México.
Francisco no quiere usar su autoridad papal para echar a Norberto y esa opción está descartada, además para hacerlo tendría que abrirle un proceso que desgastaría a la Iglesia.
Las alternativas que ya se analizan en el Vaticano son: adelantar su retiro, (le falta un año y medio para cumplir la edad canónica en la que tiene que presentar su renuncia), una opción que tiene que tomar el mismo Cardenal y anunciarla como decisión propia.
La otra opción que se considera, es un nuevo nombramiento para el prelado mexicano en el Vaticano, o el aumento de responsabilidades en la comisión económica en la que ya participa. De esta forma Rivera dejará México con la pompa y honor que tanto le gustan y a cambio el Vaticano lo hospedará en un sencillo departamento (como en el que vive el Papa) y lo alejará de la vida de Príncipe que se ha dado hasta ahora.
Independientemente del futuro que tenga, lo que es cierto es que el fantasma de Marcial Maciel lo perseguirá toda su vida y Norberto, se hundirá cada vez más, como si el fundador de los Legionarios de Cristo se hubiera empeñado en compartirle el peso de la piedra de molino que le hacen cargar en el infierno.