Donald Trump se jactó ayer de la polémica que provocó su visita a México y aseguró que la dimisión de Luis Videgaray como secretario de Hacienda mexicano es una prueba del éxito de su visita al país vecino y de sus credenciales en política exterior.
“La gente que organizó el viaje a México ha sido forzada a salir del Gobierno. Así de bien lo hicimos”, dijo Trump en un coloquio de seguridad nacional organizado por la cadena NBC al ser preguntado por sus capacidades internacionales en caso de ser elegido presidente estadounidense.
El empresario no explicó como es que, según él, la dimisión de Videgaray demuestra su éxito ya que lo lógico es considerar un logro si, quien hubiera promovido el encuentro, hubiese sido premiado en vez de ser castigado.
Después de burlarse de la renuncia de Videgaray, y como si se se tratase de un ataque esquizofrénico, Trump cambió de tono y de discurso en Twitter porque ya no manejó el mensaje que la salida de Videgaray era un éxito para él, sino que México y Estados Unidos perdían.
“México ha perdido a un brillante secretario de hacienda y a un hombre maravilloso, que sé era altamente respetado por el presidente Peña Nieto”, tuiteó.
“Con Luis, México y Estados Unidos hubieran hecho tratos maravillosos, donde ambos, México y Estados Unidos se hubieran beneficiado”, agregó.
Gracias al recibimiento que le dio Peña Nieto en esta visita, el candidato republicano pudo proyectar una imagen de estadista ante la opinión pública estadounidense, que tuvo por primera vez un anticipo de lo que podría suponer tenerle como presidente en la arena internacional.
La ayuda de Peña Nieto también hizo que por primera vez desde el fin de las primarias demócratas, Donald Trump se colocara en las preferencias de la candidata demócrata Hillary Clinton.
La pésima actuación de Peña Nieto en este incidente provocó que sea considerado el mandatario más odiado en la historia del País.