The Economist golpea a Peña Nieto, ahora por Aristegui



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The Economist, el medio internacional que probablemente ha contribuido más al derrumbe de la popularidad internacional del presidente de México Enrique Peña Nieto, volvió a la carga contra el Gobierno mexicano, ahora por el caso Aristegui.

Detrás del despido de la periodista Carmen Aristegui, señala un editorial del semanario,  están problemas sistemáticos que socavan el periodismo en México, donde los medios de comunicación “han sido durante mucho tiempo dominados por el poder político”.

En su artículo “Radio silenciada” el semanario británico resaltó que la salida de Carmen Aristegui se da a pesar de sus altos niveles de audiencia, de la gran cantidad de anunciantes en su espacio y después e que rebeló casos como el de la casa que compró la primera dama,  Angélica Rivera; o la red de prostitución encabezada por el exlíder del PRI en el DF, Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre.

Señala que la sospecha es que el gobierno ha ejercido presión sobre MVS, ya que el despido de Aristegui se dio días después de que Eduardo Sánchez, exabogado de la empresa, asumió el área de comunicación social del gobierno federal.

“El gobierno dice que espera que ambas partes resuelvan sus diferencias. Pero ningún gobierno mexicano ha resistido a la tentación de utilizar la publicidad y otras formas de influencia sobre la prensa, sea cual sea el número de víctimas de la libertad de expresión”, comenta el semanario.

Otra piedra en el zapato

El influyente semanario inglés ha publicado previamente editoriales muy fuertes contra Peña Nieto que han contribuido a demoler la imagen pública del presidente mexicano en el extranjero.

El golpe más fuerte de The Economist fue una dura frase que luego fue replicada por todo el mundo “No entienden que no entienden”, decía el editorial titulado “The Mexican morass” (El pantano Mexicano) y en el que calificaban las adquisiciones de casas por parte del Secretario de Hacienda, Luis Videgaray  y de la esposa de Peña Nieto, Angélica Rivera, como “la última vergüenza”.

“Tanto el Señor Peña como el Señor Videgaray insisten en que no han hecho nada ilegal. No han entendido el punto. En las democracias modernas a la que aspira México, la clase de arreglos de mutuo beneficio que parece han establecido con el Grupo Higa, son considerados un comportamiento inaceptable”.

The Economist destacó la respuesta tardía que el gobierno dio al secuestro de los 43 normalistas de Ayotzinapa, ocurrido en septiembre del 2014 a manos de la policía municipal de Iguala, Guerrero.

“Los críticos (al Gobierno mexicano) creen que Peña está evadiendo la tarea más importante: castigar a los corruptos líderes políticos que están coludidos con el crimen organizado y el Gobierno mismo está en el escándalo”, destacó en su momento.



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