(The Little Prince, 2015)
Director: Mark Osborne
Calificación: 8 de 10
Género: Animación, Aventura
Estudio: Corazón Films
Clasificación: Para toda la familia
El libro del Principio, del autor francés Antoine de Saint-Exupéry publicado en 1943, se convirtió desde entonces en un clásico infantil de la literatura, con ventas superiores a los 140 millones de ejemplares y traducido a 250 idiomas. El Principito, que ha sido adaptado al cine, televisión y todos los medios existentes, llega en su nueva versión con una nueva película , que se estrena este fin de semana en México.
La película narra la historia de una niña que se muda con su mamá a un nuevo vecindario, donde conocerá a un viejito que tiene una historia muy interesante que contar. Confieso que aunque he sido asiduo lector desde niño, nunca tuve la oportunidad de leerlo. Pero sin duda lo conocía y creo que hicieron un gran trabajo en la adaptación, ya que no sólo nos cuentan la historia tradicional, sino que lo llevan a nuestra época actual a través de los ojos de una niña que literalmente es llevada a la aventura de su vida.
La técnica empleada llama la atención, ya que combina la animación 3d por computadora con stop motion, lo que le da un toque de nostalgia haciendo recordar a los adultos aquellas viejas cintas animadas que en algún momento de nuestra infancia pudimos ver. Y es precisamente el tipo de emociones que el filme busca hacernos sentir, realzando los temas del libro, acerca de la niñez y la madurez. Dicen que este libro debe leerse en varias etapas de la vida, y ahora entiendo por que. Los temas que maneja son similares a Peter Pan, historia que como adulto la vemos con otros ojos a cuando eramos niños. Y la película cumple en provocar estos sentimientos.
Tal vez no es la película animada típica de esas llenas de chistes bobos, ya que El Principito nos hace pensar y sentir. Así que como la reciente película de Pixar Intensamente, puede que les provoque una lagrimita o dos, así lleven Kleenex, sobretodo si han leído el libro. Sin duda es una gran cinta revisionista que amplifica el contenido emocional del libro y lo lleva al siglo XXI, demostrando que las buenas historias no tienen caducidad.