Se unen líderes religiosos para defender a familias migrantes



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En la acción ecuménica más contundente de los últimos años líderes religiosos Católicos y Evangélicos, Luteranos y Judíos se unieron pare reclamarle al Gobierno de Estados Unidos la detención de familias inmigrantes en busca de asilo.

Los religiosos calificaron el trato que el Gobierno está dando a familias indocumentadas de inhumano, impactante y como una violación de los derechos humanos a través de una carta en la que le pidieron al presidente Barack Obama poner fin a la práctica.

“Está claro que no hay justificación humana de detener a las familias”, dijo Linda Hartke, presidente y directora ejecutivo de la Comisión Luterana de Inmigración y Refugiados.

“Los menores de edad, muchos de los cuales son bebés y niños pequeños, no tienen cabida en las cárceles, ni sus madres, que han actuado sólo para proteger y salvar las vidas de sus hijos”, dijo la activista.

El anuncio lo hicieron en conjunto los líderes religiosos el viernes después de que el grupo recorrió el centro de detención más reciente en Dilley, Texas.

En una conferencia de prensa en la Iglesia Católica St. Joseph en Dilley, cinco obispos católicos y evangélicos luteranos, una hermana religiosa, y Hartke dieron a conocer  la carta e la que pide poner fin a la detención de familias inmigrantes.

Aunque en la conferencia solo participaron algunos representantes de diferentes nominaciones religiosas la carta fue firmado por 80 líderes religiosos que representan las religiones judía y cristiana.

El grupo hizo el anuncio después de una gira en la que se reunieron con algunas de las 178 familias que actualmente están alojados en el Centro Familiar de Texas Residencial Sur, el centro de detención de inmigración más grande del país, que puede albergar hasta 2 mil 400 personas.

Los dirigentes también criticaron las condiciones “imposiblemente altos” que se han establecido para los solicitantes de asilo y describieron los emocionales encuentros con las madres inmigrantes que corrieron a abrazar a los obispos cuando llegaron.

“Lágrimas, lágrimas, lágrimas,” dijo el Obispo Michael Rinehart de la frontera Texas-Louisiana del  Sínodo de la Iglesia Evangélica Luterana en América.

“Cada persona que hablaba de su realidad lo hacía con  lágrimas.”

Hablando en Inglés y Español delante de un mural que representa a Juan Diego y la Virgen de Guadalupe, los obispos criticaron la política de detención de la administración Obama, diciendo que las familias en detención, muchas de Centroamérica, no representan ninguna amenaza para la seguridad nacional.

“¿Por qué? ¿Por qué nos sentimos obligados a colocar en detención estas personas vulnerables, madres jóvenes con niños que huyen de la persecución en sus países de origen?” cuestionó el Arzobispo de San Antonio Gustavo García-Siller.

Funcionarios de Inmigración y Control de Aduanas del Gobierno de Estados emitió de inmediato un comunicado en respuesta a los Obispos:

“Los centros residenciales de la familia son una parte importante de la respuesta global del Gobierno de Estados Unidos debido al alza sin precedentes de la migración ilegal que se produjo el verano pasado.”

A pesar de las críticas dirigidas contra su gobierno, Obama ha impulsado políticas que proporcionan alivio de deportación de inmigrantes indocumentados. El año pasado, Obama tomó acciones ejecutivas que habría concedido el cese temporal de las deportaciones, lo que permitiría a más de 4 millones de inmigrantes solicitar autorizaciones de trabajo, pero un juez federal en Texas detuvo las nuevas políticas.

Obispo H. Julian Gordy, presidente de la Conferencia de Obispos de la Iglesia Evangélica Luterana comentó que los funcionarios de Washington le dijeron que la detención es una “herramienta, una especie de disuasión” para evitar que más personas entren a E.U.

“Me parece que si se trata de una herramienta para enviar un mensaje a otros Países, no estoy seguro de que es efectiva para ese propósito”, dijo Gordy.

“Hay un montón de gente que sigue viniendo. Sé que ha sido efectivo en un grado muy preocupante entre las familias que separan a sus miembros causandoles gran angustia.”

Gordy también dijo que el uso de la detención como un elemento de disuasión viola el derecho internacional.

“Somos partidarios de la convención de las Naciones Unidas en materia de asilo, y el uso de la detención como una forma de disuasión no está permitido en este convenio para privar a un grupo de su libertad para aleccionar a otro grupo”, dijo.

Yvonne Dilling, directora de educación misionera de la Sociedad de los Padres y Hermanas Maryknoll en San Antonio, dijo que ha visto lo que el entorno de la prisión como puede hacer para las familias.

“He visto tanto la depresión en los niños”, dijo ella y describió una conversación que tuvo con un niño de 9 años de edad que conoció en el centro de detención de Karnes, Texas.

“Le pregunté, ‘¿Has estado aquí siete meses. ¿Qué haces aquí para evitar el triste?’ Él simplemente se echó a llorar”.

Sin embargo el Gobierno estadounidense respondió a los activistas:

“los centros residenciales de la familia son una alternativa eficaz y humano para mantener la unidad familiar ya que las familias pasan por los procedimientos de inmigración o esperan el retorno a sus países de origen.”

Los religiosos criticaron las fianzas extraordinariamente altas que fija el Gobierno.

“Ellos pueden evitar ser deportados al pagar una fianza, una imposiblemente alta fianza – el monto más bajo que oí era de $ 7.500 dólares- o pueden ser deportados a la violencia y el terror que comenzó todo esto”, dijo Gordy.

Como solución, los obispos recomendaron que los inmigrantes sean atendidos por la comunidad.

“Hay alternativas humanas a la detención de estas familias donde podían ser atendidos en la comunidad y proporcionan el apoyo adecuado, incluida la representación legal”, dijo García-Siller Arzobispo de San Antonio, Texas.

Elizondo informó que tenían conocimiento de “al menos 50 abogados que están listos para ayudar”, y dijo que tiene la intención de seguir abogando por lo que estarán autorizados a visitar los solicitantes de asilo.

Los religiosos dijeron que abogan por los migrantes debido a una obligación impuesta.

“La Biblia es muy clara: Estamos llamados a acoger al extranjero”, comentó Hartke de la Comisión  Luterana de Inmigración y Refugiados, y prometió que el grupo “redoblará” sus esfuerzos para cerrar los centros de detención de la familia.

“Estos centros son inhumanos, son injustos, y son destructivos para los niños y las familias. Son contrarios a nuestros valores, a nuestro país y a nuestra fe.”



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