Las giras internacionales de Enrique Peña Nieto se han caracterizado por la superficialidad que exhibe él y su esposa, Angélica Rivera, que estrena costosos atuendos para tratar de impresionar y codearse con la realeza.
También por las gigantescas comitivas que viajan a costa del erario publico y en donde van múltiples familiares y amigos del presidente y su esposa.
Y las dos anteriores han avivado las protestas, que invariablemente siguen a Peña Nieto a cualquier rincón del planeta al que viaje.
Su estela de corrupción provoca que tan solo su presencia, sin que él hable o haga algo, genere artículos en donde se destaca su deshonestidad. Así pasó en Gran Bretaña en donde el solo hecho de que viajaría a ese País provocó la aparición de editoriales que hablaban del caso de corrupción de la casa blanca, que un constructor ampliamente beneficiado por el Gobierno le dio a su esposa.
En esta ocasión se trata de su visita a Canadá y su llegada a Toronto en donde fue recibido al grito de “asesino”.