Un adolescente mexicano Adal Mundo Rodríguez, de 17 años, que vejó, humilló y maltrató la semana pasada a un indigente en Tijuana, prefirió entregarse a la policía que enfrentar al colectivo de ciber hacktivistas Anonymous.
El propio joven había difundido a través de sus redes sociales un video, tomado por un cómplice, en el que se ve como empuña un objeto en forma de pistola con el que amenaza a su víctima. Entre insultos y burlas, el indigente es obligado desvestirse.
De rodillas y con las manos en la cabeza, le apaga un cigarrillo en el torso desnudo y le conmina a repetir ante la cámara: “un saludo para mi compadre Adal Mundo. Dale a like”.
El video causó una fuerte indignación en la sociedad y motivó la intervención de Anonymous.
El lunes pasado el colectivo advirtió que había localizado a los agresores y prometió actuar contra ellos sino se entregaban primero a la policía.
“Haremos que paguen por su cometido, no permitiremos su arrepentimiento, y el dolor que causaremos será difícil de sanar”. Al día siguiente, Adal Mundo Rodríguez se presentaba junto a su madre en las dependencias de la Subprocuraduría de Justicia de Tijuana.
A la llegada a las dependencias de la fiscalía de Tijuana, los periodistas preguntaron a Mundo Rodríguez por qué se había comportado así:
— “Por un simple juego, por estar con los amigos… por creerse na más gran cosa”.
El muchacho, con el rostro endurecido, reiteró que se arrepentía de haberlo hecho. La madre, Carmen Rodríguez, denunció que desde el mensaje de Anonymous, que señalaba como responsables también al padre y al hermano, su familia había sufrido una fuerte oleada de amenazas e insultos, tanto a través de las redes sociales como por teléfono, presuntamente hackeado por el grupo de ciberactivistas.