El secreto a voces de la salida de Joaquín López-Dóriga del noticiero estelar de Televisa se confirmó ayer para la penúltima semana de agosto.
Televisa tomó la decisión desde hace meses, sin embargo López Dóriga se resistió y pidió tiempo. El lapso pactado fue para que el comunicador se fuera con algo de dignidad del espacio informativo que se convirtió en sinónimo de descrédito.
López Dóriga llegó al punto más bajo de credibilidad después de que la empresaria María Aramburuzabala, la mujer más rica de América Latina, lo acuso de chantaje y amenazas.
Como máximo representante del periodismo oficial, López Dóriga ha mantenido a lo largo de su carrera una cercanía muy provechosa con el PRI, desde su juventud con crónicas a modo a Echeverría y López Portillo, de quien se decía gran amigo, a la actualidad con información privilegiada y exclusiva del presidente Enrique Peña Nieto.
López Dóriga llegó a sustituir a su maestro Jacobo Zabludovsky (1928-2015), famoso por su oficialismo y por la manipulación de la información a favor del Gobierno, por lo que en términos prácticos no representó un cambio para la Televisa, aunque muy útil para una empresa que logró grandes privilegios del actual gobierno.
“Muchas gracias a usted que está ahí y ha estado por tantos años. El viernes 19 de agosto será la última noche que después de 16 años conduzca y dirija este noticiero. Esta decisión la he conversado con mi familia, que es mi fundamento, y con Emlio Azcárraga y Bernardo Gómez, artífices originales de este proyecto. En agosto terminaré un ciclo y empezaré(si) otro que ya he iniciado. Muchas gracias”.
Su salida da el banderazo a una nueva competencia, que sin embargo, no se alejará del oficialismo con una probable Denise Maerker conduciendo el noticiero que deja López Dóriga y compitiendo con un Ciro Gómez-Leyva como conductor estelar de Cadena Tres, propiedad del reconocido priista Olegario Vázquez Raña
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