Peña Nieto muere lapidado en un cartón que publicó Paco Calderón. Eso como una de tantas respuestas de indignación de editorialistas, e intelectuales por el último intento del Presidente Enrique Peña Nieto por tratar de minimizar sus conductas deshonestas.
El presidente Enrique Peña Nieto afirmó el miércoles que en materia de corrupción nadie puede “arrojar la primera piedra”, en referencia al pasaje bíblico en el que Jesús salva la vida a una “pecadora” (algunos identifican en ella a María Magdalena) que iba a ser lapidada.
La referencia la hizo Peña Nieto en un discurso improvisado, en la sede del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales,
“Este tema que tanto lacera, el tema de la corrupción, está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos, no hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra”.
La indignación que han despertado las afirmaciones del presidente es mayúscula, ya que identificar a la corrupción como un pecado que todos cometen es disculparla, es claudicar frente a ella como lo hizo el expresidente López Portillo que dijo algo semejante “La corrupción somos todos”.
La frase de Peña Nieto es una afirmación de que todos los mexicanos somos tan corruptos como él y por eso no debemos lapidarlo.
También es la admisión de culpa: se identifica con la pecadora a la que todos señalan por su falta de decoro como le sucede actualmente a Peña Nieto que es considerado el mandatario más odiado en la historia del País.