Peña Nieto echa a Videgary y lo desaparece de la escena pública



videgary

Luis Videgaray terminó por pagar el ridículo que le hizo cometer a su jefe el presidente Enrique Peña Nieto al invitar al candidato republicano Donald Trump a visitar México.

Hoy en conferencia de prensa Peña Nieto informó que Videgaray dejaba la Secretaría de Hacienda para ser sustituido por  José Antonio Meade, quien hasta hoy encabezaba la Sedesol.

Videgaay, al igual que su jefe, se ha convertido en un lastre político ya que fue identificado como el artífice de uno de los mayores errores de un presidente mexicano, y es por eso que Peña Nieto pone tierra de por medio con el que, hasta el episodio de Trump, también era uno de sus amigos más cercanos.

A diferencia del relevo de Murillo Karam, cuando dejó la Procuraduría General de la República después del mal manejo de la investigación de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, a Videgaray no se le tendió un puente que le permita salvar algo de dignidad.

A Murillo Karam se le envió a un puesto menor,  la secretario de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano y luego, discretamente, el 31 de agosto de 2015, salió del escenario político.

Para Videgary no hay tal beneficio, sale de la administración pública por completo ya que se ha convertido en un apestado político.

Es probable que solo vuelva a aparecer en el escenario público si un nuevo presidente de México, de oposición, decidiese iniciar una investigación en serio sobre el conflicto de intereses de Videgaray con la constructora favorita de Peña Nieto (Grupo Higa) que le dio la casa de Malinalco al exsecretario de Hacienda.

La llegada de José Antonio Meade a Hacienda muestra que Peña Nieto se ha quedado sin colaboradores capaces y también  la claudicación frente al gran desprestigio que arrastra ya que, en vez de recurrir a un tecnócrata con reconocimientos (En Banxico cuenta con una buena reserva) que le ayude a recuperar credibilidad, prefiere elegir a un “leal”, sin calificaciones, que le cuide las espaldas.

Siempre se ha hablado de que en el presidencialismo mexicano, el periodo presidencial concluía cuando los candidatos a suceder al Presidente empezaban a maniobrar para ser elegidos (los tapados del priiato).

Por eso se decía que el sexenio acababa al iniciar el quinto año de Gobierno, pero en este caso nunca había sido tan cierta una irónica frase del columnista Pepe Resortera.

“Nunca un sexenio en México había concluido tan pronto”.

 



Compartir su voto


¿Cómo te hizo sentir?
  • Fascinado
  • Feliz
  • Triste
  • Enojado
  • Aburrido
  • Asustado

Deja un Comentario