Hoy, cuando el Papa Francisco defendió a los migrantes que viven en Estados Unidos, recibió uno de los aplausos más prolongados de los legisladores y fue uno de los pocos en que se pusieron de pie para hacerlo.
Francisco uso la referencia bíblica de Lucas sobre el trato a los demás al hablar de los migrantes.
“Has y trata a los demás como quieras que te traten y trata a los demás como quieres que hagan contigo”, dijo el Pontífice.
En su discurso los migrantes tuvieron un lugar especial porque: el Papa dijo hablar a título personal al ser hijo de inmigrantes.
“Los pueblos de este continente no tenemos miedo al extranjero porque la mayoría de nosotros fuimos alguna vez extranjeros”, comentó.
El Papa pidió respesto a los migrantes, que los estadounidenses se acerquen a ellos como personas y que les respondan de manera humana, justa y fraterna.
“La vara con la que medimos a los demás será, más adelante, la misma vara con la que seremos medidos”, dijo.
Durante su discurso, interrumpido constantemente por aplausos, el Papa Francisco habló de la importancia de la labor política como servicio a los demás.
Se refirió a la importancia de que Estados Unidos asuma el papel de modelo en cuidado del medio ambiente.
Criticó, ante el aplauso de los Demócratas y el silencio de los Republicanos, la venta de armas de Estados Unidos, que obtiene a cambio “dinero manchado de sangre de inocentes”.
Respaldó la petición del episcopado estadounidense de la abolición de la pena de muerte y pidió el respeto a la vida humana desde su concepción.