Tres Obispos de Brasil, Guatemala y Perú acuden a Washington a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) para denunciar la violación a los derechos de los campesinos y pueblos indígenas por parte de las industrias que extraen recursos naturales en la Amazonía y Mesoamérica.
El obispo peruano Pedro Barreto, presidente del departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), informó que los eclesiásticos han creado una organización para apoyarse mutuamente en el tema y lleva por nombre Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM):
“En los seis millones de kilómetros cuadrados de la Amazonía los problemas son parecidos. Las poblaciones indígenas y ribereñas se ven afectadas en sus derechos fundamentales. Son unos 35 millones de hermanos y hermanas”, explica el prelado
El Obispo confiesa que la iniciativa a la acción está inspirada por el El Papa Francisco.
“El Papa ha dicho que la tierra es un don de Dios que hay que administrar con responsabilidad”, señala Barreto, haciendo referencia a la responsabilidad de los Estados.
Roque Paloschi, obispo de Roraima, la región que padece uno de los más graves conflictos en las tierras indígenas de ese país, en la reserva Raposa Serra do Sol destacó el martirio al que han sido sometido los ecologistas y defensores de derechos indígenas.
“Desde el asesinato de la hermana Dorothy en Brasil en 2005, no ha habido más muertes de religiosos a manos de gambusinos. Sin embargo, del total de ambientalistas asesinados en el mundo, la mayoría ocurrieron en Brasil”, comenta.
Paloschi también menciona el caso del Obispo de Xingú, Erwin Kräutler.
“El obispo de tiene protección policial hace varios años debido al conflicto por la hidroeléctrica de Belo Monte. Estas empresas se están construyendo sin las debidas consultas, que suelen ser vejatorias con la población: la legislación no es respetada”, destaca.
El también miembro de la Comisión de Amazonía de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil (CNBB por las siglas en portugués) destaca el daño que provocan las explotaciones que están fuera de la ley.
“Hay en la Amazonía una avalancha de proyectos armados por el gran capital, pero también está la extracción ilegal: la minería es muy fuerte, pero en Roraima avanza el agronegocio y la monocultura de caña, soya, palma y eucalipto”,
Los Obispos aclaran que no se oponen a la actividad extractiva. “La iglesia tiene un anuncio muy claro, en algunas zonas esta actividad no puede darse, como las reservas, ni tampoco si hay vulneración directa de los derechos humanos”.