El Cardenal Norberto Rivera publicó, en su periódico semanal, un editorial en el que insinúa que el Papa Francisco se dejó mal aconsejar para regañar a los Obispos mexicanos, demeritando su trabajo, y que desconoce la realidad del episcopado mexicano.
“¿Por qué tratar de demeritar el trabajo de los obispos mexicanos? Afortunadamente el pueblo conoce a sus pastores, y los acompaña en la construcción del reino de Dios, al precio que sea, como ha sido a lo largo de la historia de este país…”, dice.
“¿O será que las palabras improvisadas del Santo Padre responderían a un mal consejo de alguien cercano a él? ¿Quién mal aconsejó al Papa?”, agrega.
Contrario al espíritu crítico del Papa Francisco, y sin ningún asomo de autocrítica, el cardenal, que es identificado por su cercanía con los poderosos, por su protección a reconocidos pedófilos y por tramitar declaraciones de nulidad matrimoniales express para Enrique Peña Nieto y Vicente Fox, elogió al episcopado mexicano.
Coincidentemente en un par de semanas se realizará una reunión del Consejo Episcopal Mexicano, cuya presidencia ha sido ambicionada por Rivera desde hace mucho tiempo.
En otro fragmento de su editorial Norberto Rivera habla de la “mano de la discordia” que buscó influir en el discurso del Papa Francisco.
“Lamentablemente, existe la mano de la discordia que intentó poner los acentos negativos, parcializando la visión de Iglesia y tratando de influir en el discurso Pontificio para conseguir un efecto contrario en el público, al subrayar desafíos y tentaciones como males del episcopado. No es así. Y aquí cabe la cuestión.
En un pasado editorial Norberto criticó fuertemente la organización de la visita papal, después de que se hizo del conocimiento público que fue relegado de esta organización general y que en represalia no contribuyó a organizar a los fieles para que acudieran a la visita, provocando que la Ciudad de México fuera la urbe con menor afluencia de fieles en los recorridos papales.