En un discurso en el que reconoció la falta de oportunidades de los jóvenes en México, carentes de trabajo digno, sin posibilidades de estudio y capacitación y sin reconocimiento de sus derechos, el Papa Francisco pidió a la juventud mexicana no convertirse en mercenaria de los criminales.
“Entiendo que muchas veces se vuelve difícil sentirse la riqueza cuando nos vemos expuestos continuamente a la pérdida de amigos o de familiares en manos del narcotráfico, de las drogas, de organizaciones criminales que siembran el terror”, dijo.
“Es difícil sentirse la riqueza de una nación cuando no se tienen oportunidades de trabajo digno, posibilidades de estudio y capacitación, cuando no se sienten reconocidos los derechos que terminan impulsándolos a situaciones límites. Es difícil sentirse la riqueza de un lugar cuando por ser jóvenes se los utiliza para fines mezquinos seduciéndolos con promesas que al final no son tales”, agregó.
El papa Francisco exhortó a la juventud mexicana a no dejarse atrapar por las redes del narcotráfico ni encandilar por los bienes y el dinero que se puedan obtener al participar de este negocio ilícito. No deben convertirse en “mercenarios” de estos grupos delictivos.
“Es mentira que la única forma que tienen de vivir los jóvenes aquí es en la pobreza y en la marginación, en la marginación de oportunidades, en la marginación de espacios, en la marginación de la capacitación y educación, en la marginación de la esperanza”.
La principal amenaza, dijo, es cuando uno siente que tiene que tener plata para comprar todo, incluso el cariño de los demás.
“La principal amenaza es creer que por tener un gran carro sos feliz”.
El obispo de Roma insistió a los jóvenes en que deben entender que valen mucho, que importan y por lo tanto no deben mirar hacia caminos que no conducen a la muerte.