Los Medios reducen el Sínodo de la Familia al tema del Divorcio y la Homesexualidad



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Los medios de comunicación del mundo han reducido el Sínodo de la Familia, que se lleva a cabo del 4 al 25 de octubre, a los temas de la homosexualidad y los divorciados, pero éste va mucho más allá.

Participantes
Un total de 279 sacerdotes y prelados han sido nombrados por el Papa Francisco como miembros con voto en el Sínodo, la mayoría elegidos por las distintas conferencias episcopales de todo el mundo y otros directamente por el Sumo Pontífice. Ocho miembros son procedentes de los EE.UU., cuatro elegidos por la Conferencia Episcopal de Estados Unidos y cuatro nombrados personalmente por el Papa.
Existe un grupo de auditores que participan en los debates, pero no votarán en los documentos finales. Entre esos auditores hay 17 personas y 17 parejas casadas. Trece de los auditores individuales son mujeres, entre ellas tres hermanas religiosas.

A cointinuación te mostramos los temas que abordan 13 grupos de trabajo en Inglés, francés, italiano, español, portugués y alemán.

Los problemas financieros.
En Europa preocupa sobremanera el elevado índice de desempleo juvenil. En África o América Latina, la falta de oportunidades lleva a muchos matrimonios a duras separaciones para encontrar el sustento. El Sínodo aborda esta problemática como una causa de desintegración de las familias y separación de esposos.

Matrimonios con personas de otras religiones:
Es una situación más frecuente entre los cristianos asiáticos y africanos, e irá creciendo en Europa por la presión migratoria, compuesta en su mayoría por nuevos ciudadanos de religión musulmana. Esta cuestión resulta especialmente delicada, por los conflictos que se pueden derivar entre los cónyuges, cuando hay que afrontar la educación de los hijos en la fe.

Indisolubilidad del matrimonio como una visión igualitaria
“Uno con una y para siempre”. Comporta una visión igualitaria de ambos sexos, que choca contra los usos y costumbres del mundo islámico, contra no pocas culturas africanas y contra las legislaciones de los países occidentales. Por otro lado, tanto occidente como la misma Iglesia saben que aún quedan muchas cuentas pendientes con la dignificación del papel de la mujer.

Los matrimonios por etapas:
Un tipo de contrato conyugal condicionado por la fertilidad de la mujer que se sigue dando por millones en el mundo, sobre todo en África. Este tipo de contratos familiares rebajan la dignidad de la mujer al vincular buena parte de sus derechos conyugales al ejercicio de la maternidad.

Poligamia
La poligamia: es un reto importante no sólo en África sino en algunas partes del Amazonas, donde hay mujeres cristianas que se casan con un hombre de otra religión que luego toma otras esposas. ¿Cómo vivir ‘cristianamente’ en esas realidades’? ¿Cómo afrontar la conversión al catolicismo de personas que proceden de entornos polígamos?

Niños invisibles o hijos como conejos
Paternidad responsable: la Iglesia trata de evitar de dos extremos: por un lado, están aquellos matrimonios que huyen ante el compromiso de criar hijos o reducen su número sin necesidad objetiva. Esta situación se produce con más frecuencia en países desarrollados, aquejados de un grave problema de envejecimiento poblacional. En el otro extremo, más habitual en países en vías de desarrollo, se encuentran aquellas parejas que, como dijo el papa Francisco, “tienen niños como conejos”. La Iglesia recuerda que los hijos son un fin del matrimonio cristiano, pero no el único ni el más importante.

La formación de los matrimonios.
Es un reto esencial para la Iglesia. ¿Conocen los propios cristianos la enorme dignidad del sacramento matrimonial? ¿Saben que es una auténtica vocación divina? ¿Son conscientes de los derechos y obligaciones (no sólo civiles) que comporta? ¿Lo entienden como un medio de santificación para vivir plenamente el cristianismo y no como un camino de segunda categoría, por detrás de los sacerdotes o religiosos? Los párrocos, que son los que suelen tratar a las parejas jóvenes antes de la boda, alertan de la ignorancia galopante que muchos jóvenes cristianos manifiestan antes de la boda. Esta realidad impacta luego en el número de solicitudes de nulidad.

La educación en la fe de los hijos.
La Iglesia debe acoger a los niños que han nacido en familias que no se ajustan a los cánones cristianos. Entre ellas se incluyen los hijos de familias polígamas, habituales en África, los de madres solteras, los hijos de divorciados o de parejas no casadas u homosexuales. El papa Francisco ha repetido en diversas ocasiones, y lo ha demostrado con gestos, que nadie puede sentirse excluido de la Iglesia. El primer paso para la conversión es el acercamiento. No se puede rechazar a nadie.

Con información de El País y The National Catholic Reporter



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