Los Lobos acosan al Papa Francisco



Papa

Los lobos en el Vaticano existen, actúan en manadas y muerden a quien quiera tocar sus intereses, la prueba de su actuación está en la manera en que acosaron al Papa Benedicto XVI hasta lograr su renuncia y ahora se vuelven a hacer presentes lanzando dentelladas al Papa Francisco.

Estos predadores habían permanecido agazapados, retorciéndose de coraje por que Francisco pida a la Iglesia que actué con verdaderos valores cristianos de tolerancia y bondad, con un discurso que habla con el ejemplo y con el que está recuperando la confianza de millones de católicos y ganando el respecto de otras religiones.

Pero en el momento en el que Francisco tocó el tema que más les duele, que es el dinero, salieron a relucir, aunque no de manera protagónica porque se ocultan detrás de las sombras vaticanas, como cobardes carroñeros.

Justo cuando el Papa Francisco buscaba arrojar luz de una vez por todas sobre las finanzas vaticanas —aprobando severas leyes internas de transparencia para acabar con el paraíso fiscal que es el Banco Vaticano—,  le lanzaron una mordida.

Los depredadores buscaban sembrar la división entre el Papa y sus ayudantes y restarles autoridad a quienes están avanzando en la reforma del Banco.

Es por eso que hicieron filtraciones a la prensa con las que intentaron debilitar al cardenal australiano George Pell, quien tiene el mandato del Papa de convertir al IOR (el Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) en una institución transparente.

Los documentos dados a conocer públicamente dan cuenta de supuestos dispendios en vuelos, sastrería y sueldo de colaboradores de Pell— Precisamente cuando el primer ministro italiano, Matteo Renzi, ha admitido que está en negociaciones para terminar con el secreto bancario en el Vaticano.

El principal propósito de la transparencia en el Banco Vaticano es el intercambio de información con fines fiscales, algo que ya intentó Benedicto XVI en 2011, cuando fue acosado y aislado al grado de ver como única salida la renuncia.

Benedicto XVI fue un pastor al que acosaron los lobos obligándolo a refugiarse en su círculo más íntimo, por lo que la manada ahora empezó a rondar al Papa Francisco tratando de cerrar el círculo más y más.

La exhibición del aliado del Papa llegó a tal magnitud que el Pontífice leyó en el periódico italiano L’Espresso la transcripción de reuniones internas donde altos prelados de la Iglesia se quejan del gran poder de George Pell y de la “sovietización” del Vaticano.

Francisco le pidió explicaciones al cardenal australiano, quien le pidió al heredero de San Pedro que le mantuviera la confianza a pesar de los chismes e insidias que los lobos han regado por todo el mundo.

En su momento el L’Osservatore Romano, denunció que Benedicto XVI era “un pastor rodeado por lobos” y es la misma imagen que se repite ahora con el Papa Francisco.

Después de esta aventurado ataque de la manada estos carroñeros volvieron a la sombra y están ahí en el mismo corazón del Vaticano esperando el momento oportuno calculando cuando usar sus fauces contra Francisco.

Pero los lobos, tal vez estén olvidando un pequeño detalle: el Báculo papal que porta Francisco en realidad es un cayado de pastor y a través de la historia ha servido para que los pastores lo estrellen en la cabezota de los depredadores que acosan a las ovejas.

Olvidan que Francisco, a diferencia de Benedicto que se distingue por ser un gran teólogo, es un experto pastor que sabe muy bien usar el cayado.



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