Ante la deshonestidad de los partidos políticos mexicanos al sangrar al ciudadano para promoverse, al impulsar políticos deshonestos, y que han secuestrado al árbitro a través de consejeros que los propios partidos ponen en el INE… en México empieza a crecer el voto anulacionista.
La lógica es usar el mismo sistema electoral para decir, con la anulación del voto, que el sistema está podrido y que es necesario un cambio en el que los partidos políticos dejen de manipular y monopolizar la vida política del País.
El movimiento anulacionista, a diferencia de quienes quieren impedir las elecciones, busca el ejercicio del derecho ciudadano para expresar el descontento y apuesta a que los resultados muevan a un cambio, no tanto por la reacción de los partidos, sino por la exhibición a nivel internacional de la desconfianza ciudadana que se han ganado los partidos en México.
Hoy Javier Sicilia, fundador del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, se convirtió en la primera figura pública en pedir, de manera abierta, a los mexicanos que anulen su voto en las próximas elecciones.
El movimiento anulacionista asusta tanto a los políticos que todos los partidos se han manifestado en contra de este derecho ciudadano e incluso en elecciones pasado hubo representantes de partidos que llegaron al ridículo de proponer al INE, se sancionara a quienes lo proponen.
“Llamamos al boicot electoral -es decir, a abstenerse de votar, anular el voto o romperlo en las casilla- como un acto de desobediencia civil frente a las traiciones, simulaciones y crímenes de las partidocracias que han destruido el Estado y han dejado de representarnos”, comentó Sicilia.
En una reunión para conmemorar el nacimiento de su movimiento el escritor dijo que ante todo los Partidos deben depurarse y promover un cambio de estrategia
“mientras los partidos y sus gobiernos no estén dispuestos a limpiar sus filas de criminales que trabajan bajo su amparo y a crear mecanismos para erradicar la impunidad en todos los niveles; mientras continúen vendiendo y destrozando el territorio nacional y se obstinen en simular que en México hay gobernabilidad, y que ‘superando’, como sugiere cínica y desvergonzadamente Enrique Peña Nieto, la absurda e indignante “verdad histórica” de Ayotzinapa, se va a aminorar la desgracia y el lodo en el que estamos inmersos, continuarán, como hasta ahora, administrando el infierno y representando a un país de muertos y desaparecidos en constante aumento”, comentó.