También Jesucristo fue migrante, es la reflexión central de un nuevo libro de Deirdre Cornell, una activista a favor de los derechos de los migrantes latinos en Estados Unidos.
El texto comprende una serie de reflexiones personales y bíblicas a través de las cuales Cornell de una manera muy emotiva, nos recuerda que todos somos migrantes y que las creencias básicas judeo-cristiana se basan en gran medida en los temas del exilio y la migración – comenzando con Adán y Eva como los primeros inmigrantes.
El éxodo y la diáspora son fundamentales para el judaísmo y el cristianismo no se puede entender al eliminar la migración de José, María y el Niño Jesús – en su búsqueda de refugio para huir a Egipto para evitar la persecución.
Por tanto la Sagrada Familia califica como refugiados y migrantes, exiliados por la inseguridad, por el temor a la violencia y por la necesidad de subsistencia, como miles de familias mexicanas en Estados Unidos.
La Sagrada Familia cruzó desiertos en su huida y tal vez el Nilo, como millones de migrantes que cruzan el desierto de Arizona y el Río Bravo.
Cornell es una experta en el tema de la penurias de la migración ya que junto con su esposo han servido a las familias de trabajadores mexicanos ilegales en Estados Unidos, ayudándoles en sus problemas personales y económicos.
El matrimonio también trabajo en una clínica de salud en el sur de México por tres años lo que los llevó a comprender la pobreza y la falta de oportunidades que llevan a muchas familias a migrar a los Estados Unidos.
En su trabajo con los inmigrantes en las zonas agrícolas del norte de Nueva York, Cornell escribe que ella y los migrantes han podido profundizar en su fe.
“El sacrificio es parte de la fe Católica, que nos recuerda que a pesar de muchas dificultades, todos somos fortalecidos por sacrificar y ayudar a otros, en lugar de sólo pensar en nosotros mismos”, comenta la activista.