Todo mundo lo sabía, pero era necesario que se dijese oficialmente y después de 7 años de investigación la comisión inglesa que investigaba las circunstancias en las que se dio la gurra de Irak concluyó que el mundo se le orilló a este conflicto a base de mentiras.
Tony Blair, primer ministro de Gran Bretaña en ese momento, decidió participar en la invasión de Irak en 2003 “antes de agotar todas las opciones pacíficas” y basado en “inteligencia defectuosa” que “se presentó con una certeza que no estaba justificada”, destaca el reporte.
John Chilcot, quien dirigió la investigaión, presentó esta mañana las conclusiones recordando a los muertos y heridos en Irak, incluidos los 250 fallecidos en un ataque este fin de semana.
Chilcot dijo que los juicios sobre las armas de destrucción masiva “se presentaron con una certeza que no estaba justificada”. La investigación concluye que Estados Unidos y Reino Unido socavaron la autoridad del Consejo de Seguridad de la ONU, porque presionaron para la acción militar cuando las alternativas de resolución sin recurrir a la fuerza no se habían agotado.
De inmediato Tony Blair dio respuesta a la investigación para tratar, una vez más, de convencer a la opinión pública de que él no actuó de mala fe ni tenía ningún pacto secreto con Buhs para ir a toda costa a la guerra
A través de un comunicado dijo que “El informe debería enterrar las alegaciones de mala fe, mentiras o engaños”, ha añadido. “Esté la gente de acuerdo o no con mi decisión de emprender acciones militares contra Sadam Husein, la tomé de buena fe y en lo que creía que era el interés del país”, dijo.
La guerra de Irak, realizada a base de mentiras, tuvo enormes repercusiones en el mundo, no solo por las miles de muertes que generó sino por el efecto global devastador en la economía y en el equilibrio de poderes en Medio Oriente.
El mundo enfrentó una fuerte recesión a la que contribuyó el alto precio del petróleo, eliminado el fuerte control de dictadores como Sadam Husein los musulmanes se radicalizaron al punto de que al día de hoy Irak es en parte un califato en manos de terroristas inhumanos.
Los tres principales políticos que impulsaron la guerra fueron castigados por sus electorados, en Estados Unidos los Republicanos perdieron la presidencia, mientras que en Gran Bretaña el partido de Tony Blair fue derrotado y en España el partido Popular del presidente, José María Aznar, perdió rotundamente después de que Gobierno se apresuró a adjudicar el atentado de Atocha a la ETA, lo que enfureció al electorado cuando terroristas musulmanes enviaron el mensaje de que el acto era en represalia a la participación de España en la guerra de Irak