“Hay un nuevo sherif contra Donald Trump en el pueblo y habla español”. Es la frase con la que el diario estadounidense Huffington titula un análisis de las implicaciones que puede tener para Donald Trump, la visita del Papa Francisco a Estados Unidos, un personaje que se caracteriza por hacer a un lado la diplomacia cuando se trata de señalar injusticias.
“Creo que será de interés para nuestros mejores propósitos”, dijo Kevin Appleby, director de política migratoria de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos.
“El Papa Francisco nos recordará nuestra gran tradición como nación de inmigrantes. Él nos dirá que somos una nación líder en el mundo, y que el mundo nos sigue en muchos temas, incluyendo asuntos de inmigración”, agregó.
Sin embargo, destaca, las palabras de Francisco podrían ser un reproche implícito a algunos aspirantes a la Casa Blanca, en especial Trump, que quiere deportar a millones de inmigrantes indocumentados a la vez que iniciar la construcción de un muro entre los EE.UU. y México.
Cuando Francisco aborde al Congreso a finales de este mes, los líderes católicos de Estados Unidos esperan que el popular y revolucionario Pontífice haga un llamamiento a los estadounidenses a dejar de lado sus divisiones políticas y unirse para hacer frente a retos como el cambio climático, la desigualdad económica y la reforma migratoria.
La presencia de el Papa Francisco es sumamente perturbadora para Donald Trump, que ya se negó a opinar sobre el tema cuando los redactores del análisis lo consultaron, en cambio los Demócratas dijeron que escucharán con atención el mensaje del Pontífice.
La visita de Francisco es un fuerte inconveniente para Trump porque todo mundo espera que ataque la visión xenofóbica de Trump, y dado su estilo directo y franco podría hasta mencionar el nombre del empresario.
Por otro lado, Trump está imposibilitado de meterse a la única pelea que tiene perdida por anticipación y él y su equipo escogerían la estrategia de esconderse, como ya lo empezó a hacer.
Francisco es el Papa más popular en Estados Unidos en la historia de la Iglesia, y es querido no solo pory la grey católica, sino por estadounidenses de todos los credos, porque representa bondad y humildad.
La fracción más conseradora de los Republicanos, a los que Trump busca agradar principalmente, tiene entre sus filas a un gran número de católicos a los que les disgustan las ideas liberales de los Demócratas.
Estos Republicanos Católicos conservadores se oponen al aborto y al matrimonio homosexual que los Demócratas impulsan y este grupo de Católicos, que son a la vez Republicanos inamovibles, castigarían fuertemente a Trump si se atreviera a criticar al Papa.
Ante este escenario es posible que los asesores de Trump le hayan aconsejado que se meta debajo de su cama mientras el Papa visita Estados Unidos, como una manera de minimizar los daños que Francisco le hará a su campaña.