Rodrigo Soto Moreno
Como nos lo comenta Ray Kurzweil, en el principio, después del Big Bang, se crearon las leyes de la física, posteriormente la misma física creó a la química y esa química dio origen a la biología, la biología inició con organismos unicelulares y sistemas más complejos para dar origen a la neurología y la neurología al córtex, a los disparos neuronales y por ende a las ideas creativas y a los momentos eureka.
Valga esta introducción para hablar de las seis épocas, como lo ha comentado Ray Kurzweil dentro de su libro “The Singularity is Near”. Entrando en tema y como sabemos, hemos estado inmersos en un proceso evolutivo y nos gustaría que el mismo siga derivando vida inteligente pero en otros confines del universo.
De igual forma como lo explicamos en el primer párrafo, la primera época habla de la física y la química, en donde la información se encontraba en las estructuras atómicas; posteriormente la época dos, es cuando la información estaba en el ADN, aunado a la exploración genética que estamos realizando; la época tres cuando la información se encuentra en los patrones neurológicos, en las ideas, en nuestros momentos creativos, en nuestros disparos neuronales; la época cuatro se refiere al refuerzo que tienen esos disparos neuronales con la tecnología, vinculando software y hardware; en la época cinco es cuando converge o se fusiona la inteligencia humana con la de la tecnología, es decir cuando la biología se integra de forma exponencial a la tecnología; la época seis habla de que el universo “despierta” y los patrones de materia y energía se saturan con los procesos de inteligencia biológicos y tecnológicos.
Hablamos entonces en relación al diseño de ingeniería biológica de nuestro cerebro, con los delicados pliegues o circunvoluciones que nos han permitido tener una cabeza moderada con una “caja neural” que en su afán de comprender el cosmos que nos rodea hemos amasado gran cantidad de conocimiento, gracias a la aplicación del método científico y nos ha llevado hasta este punto de la evolución. Pero ahora pensemos la potenciación de nuestros disparos neuronales, si pudiéramos sumarles el crecimiento exponencial de la tecnología y la facilidad de aprendizaje y adquirir conocimiento con el simple hecho de descargar un software a nuestro cerebro.
Todo esto resulta impresionante, sobre todo si recordamos que nuestros antecesores salieron del agua y se hicieron anfibios, evolucionando en otra cadena hacia formas mucho mejor adaptadas hacia los requerimientos de la supervivencia del más apto, como lo dijo Darwin, desde los primates, pasando por los homínidos, hasta desembocar en el Homo Sapiens con nuestros disparos neuronales y la necesidad de intercambiar conocimiento, pues desde que llegamos a este planeta absorbemos conocimiento y algunas veces queremos compartir conocimiento con otros.
Haciendo una regresión, obviamente mucho después del Big Bang, de acuerdo a todo lo descrito por Ray Kurzweil, surgió la vida, las primeras células eucariotas, luego los organismos multicelulares, la explosión cámbrica, los reptiles, los mamíferos, los primates, los primeros homínidos, nuestros ancestros que empezaron a caminar erguidos, desarrollamos el lenguaje hablado, después el lenguaje escrito, la agricultura, el arte, la rueda, las ciudades estado, la impresión, después el método experimental, el método científico, la revolución industrial, el teléfono, la electricidad, el radio, la televisión, la computadora, la computadora personal y ahora computadoras del estilo de Deep Mind, en donde se busca que amasen gran cantidad de información y eso les sirva para aprender cómo funciona la inteligencia humana, para lograr pasar de los disparos neuronales biológicos, a los disparos neuronales computacionales.
Por otro lado el Foro Económico Mundial en su escrito “Deep shift technology tipping points” habla sobre los puntos que son motivo de inflexión o de transformación para nuestra sociedad, en donde se remarcan seis megatendencias:
Estamos viendo entonces que nuestra evolución que empezó de forma biológica con organismos unicelulares, luego pluricelulares, gracias a mutaciones que crearon seres más adaptables versus las condiciones que teníamos en el medio ambiente; toda esa competencia por sobrevivir ligada a la inteligencia maquiavélica en el cúmulo de homínidos que hubo en el planeta, para ahora sentirnos amos y señores de la Tierra y en la aparente cúspide de la evolución.
Pero ahora, si queremos seguir evolucionando nos tenemos que apoyar en la tecnología para aumentar nuestras capacidades y migrar hacia una nueva etapa de evolución tecnológica ligada a la biológica donde seguramente nuestros disparos neuronales creativos serán más productivos, pues tendremos acceso a una vasta red de información interconectada a través del internet, de la inteligencia artificial (IA), pero siempre con ese miedo de que esa IA tome conciencia en relación a que el ser humano puede ser más un problema que una solución al planeta.
Es un futuro incierto, pero soñando un poco, algo que nos puede ayudar es encontrar a otros seres en algún planeta diferente al nuestro, que sean más inteligentes que nosotros y que nos puedan compartir sus experiencias en relación a esta épocas de crecimiento hacia la nueva singularidad, hacia una nueva evolución.