Esta noche Fox estrena Llámame Bruna, de ocho capítulos de una hora de duración y producida por la cadena Fox, protagonizada por la joven actriz brasileña Maria Bopp y dirigida por Mária Farai.
Fox pone una fuerte inversión en un tema en el que las telenovelas brasileñas han dejado una fuerte marca: La prostitución.
Llámame Bruna busca lograr el éxito que tuvo en su momento “Tieta do agreste” una telenovela de que se transmitió por primera vez en 1990 y que logró una gran aceptación a nivel global, convirtiéndose en el mayor éxito de este País en el género.
La nueva historia de Foc se basa en la historia real de Raquel Pacheco, una de las prostitutas más famosas de Brasil. La serie que se concentra en el primer año como prostituta está contada en primera persona, contiene un vocabulario fuerte y abundan las escenas explícitas.
Llámame Bruna explota el morbo de una serie que gira en torno al sexo y convierte las desigualdades de Brasil en parte del espectáculo con una visión más voyerista que de denuncia social.
Pacheco, que adoptó el nombre de Bruna Surfistinha, hija adoptiva de una pareja que ya tenía otras dos, abandonó a los 17 su hogar de clase acomodada para acabar trabajando en el burdel Privé, uno de los más conocidos de São Paulo, en el barrio residencial de Jardins, en busca de independencia económica y de experiencias fuertes. Tenía tal éxito que, dicen, recibía hasta 12 clientes diarios, pero también era víctima del submundo en el que vivía.