La mayoría de los Británicos votaron por la salida de Gran Bretaña del mercado Europeo sin saber las verdaderas implicaciones, las cuales enfrentarán en sus bolsillos cuando el País deje el acceso al mercado común, o empiece a pagar aranceles al resto de Europa, o incluso cuando cada País miembro le exija visa a los ciudadanos británicos en caso de quieran visitarlos.
Gran Bretaña se va sin la posibilidad de negociar un trato especial ya que no se puede negociar con quien se ha levantado de la mesa y con un portazo dice que se larga de la casa que los países europeos quisieron construir en común.
Es por eso que la mayoría de los países que integran la Unión han pedido a Gran Bretaña que se vaya lo más pronto posible, aunque Alemania hace un llamado a que se mantenga la calma
Alemania, Italia y Francia piden que se aceleré al máximo la salida; Berlín opta por la calma. Bruselas es rotunda: “No habrá negociación [sobre el nuevo estatus británico] sin notificación”.
Y es que hay un grave problema: Nadie sabe cual será el nuevo estatus británico, quiere ser un miembro de la UE no asociado, quiere que un tratado de libre comercio…
Nadie sabe cuál es el estatus con el que quedará Gran Bretaña, porque su primer ministro, David Cameron no quiere ni saber del tema.
“Yo busqué con todos los medios que Gran Bretaña permaneciera en la Unión Europea, por eso que sean los que impulsaron la salida los que arreglen esto, yo ya me voy”, ha dicho el primer ministro, no de manera textual pero si con sus actos.