Estrategia empresarial: Desmitificando a Napoleón



napoleon

Imagine a un general que contra todos los consejos de su Estado Mayor decide atacar a la mayor nación del mundo; entonces se lanza sin un plan muy claro, avanzando en una zona tan extensa que pronto queda rodeado de territorio enemigo.

La zona de guerra está tan lejos de casa, que pronto los lugares amigos para abastecerse quedan muy atrás, además, una línea de abastecimiento tan larga es muy díficil de cuidar y es desbaratada frecuentemente

Lo peor de todo es que el enimigo no lo combate, solo quema sus ciudades y se adentra más al norte, a un territorio extraordinariamente frio en donde los soldados mueren congelados, porque ¡oh sorpresa! el general olvido procurar que sus soldados fueran abrigados.

Todas las anteriores estupideces las cometió Napoléon al invadir Rusia, partió con un ejército de 440 mil hombres y solo pudo regresar a Francia con 10 mil soldados. Lo anterior prueba que nunca fue el genio militar que la historia, (los franceses por orgullo nacional y los ingleses porque al derrotarlo aparecían como mejores) nos ha hecho creer.

La verdad, comprobada con el análisis de las batallas de ese tiempo, es que Napoléon era medianamente bueno mientras que sus enemigos eran extraordinariamente malos.

Napoléon, como se ha querido vender siempre, no es la razón principal del triunfo francés, en sus primeras campañas, es el pueblo y la prueba está en que antes de que Napoléon ascendiera, la Francia revolucionaria había detenido exitosamente a la liga de naciones que buscaban escarmentarla por haber guillotinado a la nobleza.

El ejemplo de Napoléon ilustra como existen empresas que son exitosas, no por ser muy buenas, sino porque su competencia es muy mala, esto es altamente riesgoso porque la llegada de cualquiera que aporte innovación arrasará, como los rusos.

La reflexión de este pasaje histórico también nos ayuda a detectar oportunidades: A veces una compañía no entra a determinado nicho de mercado, o no quiere competir con determinado producto, porque ya hay un grandote que domina ese mercado.

¿Pero qué pasa si el grandote tiene esa posición porque todo lo demás es muy malo?

En México hemos vivido lo anterior en diferentes productos y servicios, nichos dominados por tal empresa porque las alternativas son peores.

Aquí también entra un poco de humildad, como empresario no debes pensar que eres muy bueno por dominar un mercado, más bien debes pensar: ¿qué haría alguien que quiere ser más bueno que yo para arrebatarme el mercado”.



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