La semana pasada Hadeel al-Hashlamon, una bella jovencita de 18 años, se levantó temprano para ir a la escuela, cargó su bolso negro con libros y se dispuso a iniciar un nuevo día sin saber que minutos después sería asesinada por la intolerancia Judía.
Hadeel llegó a un puesto de revisión en Hebrón, en donde dos soldados israelís la quisieron obligar a que se levantara el velo, pero la chica, que no hablaba hebreo, se negó a que los soldados, todos hombres, la tocaran.
De repente uno de ellos disparó y en seguida lo hizo el otro hasta darle 10 tiros a la niña que cayó al suelo mal herida donde la dejaron morir, sin permitir que por cerca de 40 minutos se acercara nadie para ayudarla.
Cuando por fin la recogieron del suelo unos paramédicos ,descubrieron el rostro casi infantil de la chica y que vestía pantalón de mezclilla y tenis, como casi cualquier otra adolescente del mundo, pero con el gran inconveniente de ser Palestina y que su vida contara poco para el ejército de Israel.
Los soldados dijeron que la mataron porque intentó atacarlos con un cuchillo, pero el joven brasileño Marcel Leme, quien estaba cerca tomó fotos del suceso que demuestran que la joven nunca representó una amenaza, Leme tuvo que huir de inmediato de Israel ante el riesgo de represalias por haber evidenciado las mentiras de los soldados.
Y el mundo guardó silencio ante semejante crimen, solo Amnistía internacional evidenció que el asesinato de Hadeel fue una ejecución extrajudicial, sin que existiera ninguna provocación por parte de la adolescente.
México se convirtió en cómplice de los asesinos por ni siquiera reconocer que existe un Estado Palestino en el que se comenten este tipo de atrocidades.
México es una de las pocas naciones en el mundo que no reconoce al Estado Palestino, el 80 por ciento de las naciones lo hace, pero México no.
Desde mayo pasado el Vaticano, sin ningún temor al chantaje de Israel, reconoció al Estado Palestino y la bandera Palestina hondea desde esta semana, por primera vez, en la ONU.
Al igual que en muchas otras áreas, México está perdido en el tema de las Relaciones Internacionales. Después de ser el País intemerdiario por excelencia entre Cuba y Estados Unidos, fue eliminado de esta relación y el mérito del descongelamiento entre la Isla y Washington se lo lleva el Vaticano.
Peña Nieto ha hecho un acoso desvergonzado al Papa Francisco para que éste visite México y él pueda anunciarlo. El Cardenal Norberto Rivera ha hecho grandes oficios para ayudarlo, pero Francisco, que sabe muy bien de este tipo de juegos se ha rehusado.
Como represalia la cancillería mexicana adoptó una actitud extraordinariamente ruda al llamar a consulta al Nuncio Apostólico en México, cuando el Papa uso el termino “mexicanizar” como sinónimo de proliferación del crimen y lo único que logro es aumentar los recelos del Vaticano hacia Peña Nieto.
Es sabido que no se puede exigir mucho en cuanto a capacidad u honestidad a este Gobierno, pero que tal un poco de compasión: México debe reconocer al Estado Palestino Ya.