El senador John McCain, uno de los mayores halcones de defensa del Senado, rechazó ayer los llamados de algunos republicanos para que Estados Unidos sólo acepte refugiados cristianos que huyen de Siria y no a musulmanes.
McCain es considerado como uno de los republicanos “duros”, pero en esta ocasión fue contra la mayoría de sus compañeros de partido y apoyó el plan de asilo a inmigrantes sirios propuesto por el presidente Obama, que finalmente ayer fue rechazado por una mayoría aplastante.
Sin embargo, el héroe de guerra fue más allá: Fue en contra de sus compañeros de partido que están proponiendo no admitir a refugiados musulmanes.
“Mi fe es que todos los niños son hijos de Dios”, dijo McCain.
McCain dijo que está de acuerdo en que Estados Unidos adopte medidas que le permita detectar, más fácilmente, amenazas de parte de personas que se introducen a Estados Unidos pero no de las generalizaciones que terminen por afectar a infantes en peligro.
Las palabras de McCaine en este momento son los de un perdedor frente a la extendida paranoia de Estados Unidos contra los sirios, pero si algo sabe este “soldado” es que existen batallas perdidas que hacen ganar guerras.
McCaine perdió mucho cuando fue prisionero de guerra en Vietnam, y también perdió años de su vida cuando se negó a ser liberado anticipadamente porque a sus compañeros no se les estaba dando ese mismo privilegio.
Perder en Vietnam y ser capturado es lo que le ganó el prestigio que tiene y es el motivo por el que ahora, que nada contra corriente, nadie se mete con él.
¿El halcón quiere cuidar pollitos?