Volkswagen, la empresa que el mismo Adolfo Hitler patrocinó, vive su segunda mayor crisis en su historia después de que Alemania perdiera la segunda guerra mundial.
La compañía automotriz mintió al Gobierno estadounidense, evadió la regulación ambiental y lo hizo con alevosía ya que colocó en sus autos un dispositivo para regular las emisiones de gases cuando estos eran sometidos a pruebas de regulación y luego, ya aprobados, los autos emitian emisiones contaminantes muy por encima de las permitidas.
Lo peor es que al inició negó todo y hasta que las evidencias fueron irrefutables terminó por confesar la trampa.
Lo irónico de esto es que quien la descubrió no buscaba esto, e incluso el estudio que realizó, y que terminó por exponer a Wolkswagen, destacaríael alto nivel de cumplimiento en normas de emisiones de gases contaminantes de los autos que se distribuyen en Estados Unidos.
Peter Mock, el director del grupo mediambiental Clean Transportation, buscaba demostrar que los controles de gases contaminantes en Europa son mucho menos exigentes que en Estados Unidos para iniciar una campaña pidiendo que se elevarán los niveles europeos.
Para ello, pidió ayuda a la Universidad del Este de Virginia y con un sistema portátil de medición de emisiones que se coloca en el maletero de los coches, empezó a hacer las evaluaciones a diferentes marcas de autos.
Cuando probaron dos autos en un viaje de 2 mil 100 kilómetros el primero, un BMW X5, pasó la prueba pero el Volkswagen Jetta, fabricado en 2012, tenía unas emisiones de óxidos de nitrógeno 35 veces superiores a los legales.
En otra prueba descubrieron evidenciaron que el Passat, de 2013, multiplicaba las emisiónes 20 veces.
Conmocionado Peter y el equipo de la Universidad del Este de Virginia, enviaron los resultados a Volkswagen y a la agencia de protección ambiental de Estados Unidos (EPA por sus siglas en inglés) que abrió una investigación a Volkswagen en mayo de 2014.
Volkswagen se enfocó en desmentir los datos, pero la EPA desarrolló nuevos estudios que no dejaron lugar a dudas de que la empresa estaba violando las leyes ambientales, después se sabría que lo hacía conscientemente y que incluso había instalado un dispositivo electrónico en los autos para burlar a las autoridades.
El gigante alemán se vio obligado a llamar a revisión a más de 500 mil vehículos y pesa sobre ella la amenaza de la EPA que si no soluciona los problemas le impedirán la comercialización de sus autos.