La agencia calificadora Moody’s rebajó la calificación internacional de Pemex de A3 a Baa1 y puso en negativo sus perspectivas de futuro.
La degradación de calificación significa menores posibilidades para Pemex para conseguir financiamiento y créditos mucho más caros con quien los consiga.
La clasificación de Moody’s está en línea por lo señalado por Fitch y Standard and Poor’s, que considera que los indicadores de Pemex mantendrán su deterioro, en la medida en que el costo del crudo continúe bajando, el Gobierno siga sangrando a la paraestatal y la empresa continúe con una plantilla laboral excesiva.
En su análisis las calificadoras tienen en cuenta las pérdidas por 20 mil millones de dólares, que ha sufrido la empresa en los primeros nueve meses del año.
Los analistas señalan que la petrolera no ha hecho más que aumentar su deuda sin lograr incrementos sostenidos en producción o eficiencias operativas.
“Aún cuando los precios del petróleo estuvieran en los niveles pico de 2014, el flujo de efectivo operativo de 9.100 millones de dólares sería insuficiente para cubrir los desembolsos para inversiones de capital de 15.100 millones”, indica el comunicado de Moody’s.
A este desajuste, los expertos añaden la incapacidad de la empresa para obtener más petróleo con el que paliar sus déficits. Por el contrario, los cálculos prevén que la producción bajará en 2015 un 6%, y en 2016 un 3%.