Cuando el republicano Marco Gutiérrez, cofundador del movimiento latinos por Trump en Denver, Colorado, atacó a los mexicanos diciendo que si no se les ponía un freno a los migrantes habría un camión de tacos en cada esquina de los hogares estadounidenses, le dio una buena idea a los Demócratas
Frente a la anterior declaración y después de que en Arizona Donald Trump renovó su discurso de odio hacia México y los mexicanos, los promotores de la campaña de Hillary Cliunton pusieron un camión de tacos afuera de las oficinas republicanas de Denver para reclutar el voto de los mexicanos.
“Mi cultura es una cultura muy dominante. Es imponente y está causando problemas. Si no se hace algo al respecto, vamos a tener camiones de tacos en cada esquina”, dijo Gutiérrez, quien también es de origen mexicano.
Como respuesta a ese comentario, desde el pasado viernes, los demócratas pusieron en funcionamiento la poderosa arma contra los republicanos, el Taco-Camión, que ha sido todo un éxito.
Lo peor para los republicanos es que la idea, generada por ellos mismos, se ha transformado en una estación móvil de promoción del voto latino y por lo pronto hace esa labor en las mismas narices de republicanas, afuera de la oficina del Partido en Denver.
“Comeremos y hablaremos con los transeúntes sobre las participaciones en estas elecciones”, decía un comunicado que anunciaba la puesta en macha del Taco-Camión demócrata-mexicano el pasado viernes.
La idea es tan buena que diversos comités demócratas ya están a la búsqueda de sus propios camiones tacos en todo Estados Unidos.