Un delfín que vive en el parque Sea World, en Florida, actúa como si hubiera tomado clases en Tepito o de los niños de la calle de Río de Janeiro, que en oleadas, en estos días, están desvalijando a los turistas olímpicos.
El delfín, como priista a final de sexenio sobre el erario, se abalanzó a una turista para arrebatarle su iPad mientras un compadre, que estaba a su lado, le festejaba su gracia.
La mujer, cuyo error fue acercarse demasiado para tomarle una fotografía al truhan, reaccionó a tiempo y recuperó su tableta, mientras parecía que los dos delfines se burlaban de ella.
Existe la teoría de que el delfín quería la tablet para poder jugar Pokemon