Ayer se llevó a cabo en Virginia el único debate que enfrenta a los dos aspirantes a la vicepresidencia en las elecciones de noviembre de Estados Unidos. El demócrata Tim Kaine, compañero de candidatura de Hillary Clinton, y el republicano Mike Pence, par de Donald Trump.
El republicano no esgrimió argumentos sólidos para responder a la batería de ataques por las políticas, actitudes y errores de Trump que le lanzó Kaine desde el inicio del debate pero se mantuvo confiado y tranquilo mientras que Kaine lució agresivo y nervioso.
El demócrata machacó con la negativa de Trump de publicar su declaración de impuestos justo cuando se ha revelado información que apunta a que no los pagó durante casi dos décadas, o por sus ataques misóginos de la semana pasada contra la ex Miss Universo hispana Alicia Machado y sus relaciones y elogios al líder ruso Vladimir Putin.
Kaine, criticó la arrogancia y la deshonestidad de Trump y preguntó a su contrario como podía “defender el estilo egoísta y ofensivo de Trump”.
También cuestionó el carácter del candidato republicano y su incapacidad para asumir un liderazgo mundial “Trump como comandante en jefe nos asusta terriblemente”.
Pence atacó a Clinton diciendo que se propone elevar los impuestos y que fue una secretaria de Estado ineficiente, así como cuestionó la transparencia de la Fundación Clinton.
Dio que “enormes porciones del mundo, en particular en el Medio Oriente, están fuera de control” y que la situación actual en Siria es resultado de la débil política externa que Hillary Clinton ayudó a conducir como secretaria de Estado.
Sin entrar al juego de su contraparte, como cayó Trump en el debate con Hillary, defendió a Trump diciendo que era empresario y no político y calificó los ataques a su persona de insultos.
Kaine y Pence arrancaron el debate tratando de explicar por qué están listos para ocupar la vicepresidencia de Estados Unidos, pero en apenas minutos el debate se convirtió en un festival de interrupciones para defender a los candidatos principales.
Kaine, un senador y exgobernador del estado de Virginia, narró su experiencia en la vida pública y dijo estar listo para apoyar a Clinton, a quien definió como una candidata “más que confiable y altamente calificada” para conducir los destinos del país.
Por su parte, Pence, un político experimentado gobernador del estado de Indiana, respondió que es la campaña de Clinton la que usa insultos cotidianamente, en referencia a las críticas constantes de los demócratas a la candidatura del polémico millonario.