En la reunión anual de periodistas de la Casa Blanca, el Presidente Barack Obama siempre tiene una sorpresa.
El año pasado fue memorable porque Obama se burló extensamente de Donald Trump, como lo había hecho también en la cena del 2011 y este año fue que Trump no se atrevió a ir a esta cena.
El año pasado Obama también presentó a Luther su traductor de ira y resultó, probablemente, la reunión con corresponsales de la Casa Blanca, más graciosa de la historia.