Carlos Slim compró al publico inversionista títulos que sumados equivalen al 0.15% de la inmobiliaria Realia y este monto, aparentemente poco significativo, le dan el control de la compañía.
Ese porcentaje es el que necesitaba para superar el 25 por ciento de propiedad, ya que hasta ahora poseía el 24.95%, lo que sumado a la compra reciente dan como resultado el 25.10% de acuerdo con datos de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España.
A pesar de esta formalidad, el mexicano ya era el mandamás en Realia ya que este grupo tiene como primer accionista a FCC, grupo constructor que ostenta el 36.8% de su capital y del que Slim es el principal accionista.
Esta operación fue un movimiento de ajedrez de los que estila Slim: por una parte sacó de la jugada al grupo Hispania que también estaba ofertando e hizo una compra de acciones que no sobrepasa la cuota que lo hubiera obligado a hacer frente a la deuda de 1.000 millones de la empresa.
Además, la compra de acciones apenas le significó un desembolso de 262 mil 125 euros con los que se hizo de 451 mil 940 acciones de Realia, que equivalen a 0.58 euros por título.
Este precio, fue inferior al mercado, porque precisamente buscaba no logar una excesiva aceptación.
Quería que le vendieran acciones, pero no muchas, por eso fijo un precio bajo que no gustó mucho y no atrajo a muchos poseedores de acciones. O sea una jugada maestra viéndola por todos lados. ¡Bárbaro Slim!