Cantantes y músicos cuya melodías han sido usadas sin permiso por Donald Trump, podían hacer su agosto con Donald Trump, con varias demandas que ya están en tribunales.
Trump ingresó al escenario de la convención con el tema We are the champions de la mítica banda Queen, pero el magnate nunca pidió permiso para utilizar el reconocido tema, según los encargados de los derechos musicales de la banda británica y la banda manifestó su enojo y puso a su equipo de representante y abogados a trabajar en el tema
Sony Music ATV, poseedor de los derechos comerciales de las canciones de Queen, confirmó que la campaña de Trump no sólo no tenía el visto bueno para utilizar ese tema, sino que directamente nunca lo solicitó por las vías legales correspondientes.
Por su parte, el equipo legal de la cantante Adele contacto a los representantes de Trump y le exigieron que Trump no use las canciones de la británica
“Adele no ha dado permiso para que su música se use en ninguna campaña política” aseguró su vocero y se desconoce si la cantante continuará en algún proceso contra Trump.
Quitarle una tajada a Trump por esta cuestión, no será tan complicado a pesar de la legión de abogados que posee el empresario, ya que los artistas pueden alegar que el uso de su música daña su prestigio y ponerle un precio a la afectación.
Antes de Adele el grupo Aerosmith se quejó de lo mismo. La banda envió un comunicado sobre la “falsa impresión” que daba el uso de temas como Dream On y la conexión que el público puede establecer entre Trump y ese conjunto.
Otro de los que inició reclamaciones es el cambién el cantante de REM, Michael Stipe, después de escuchar una de sus canciones en un mitin de Trump reclamó:
“No usen mi música o mi voz para esa imbécil farsa de campaña”.
También ha mostrado su malestar por el mismo tema los representantes de Neil Young y The Rolling Stones.
La rápida y agresiva respuesta de casi una decena de músicos de cuyas melodías se ha servido Trump tiene el objetivo de desmarcarse de Trump y mostrar su oposición a sus ideas, aunque también refuerzan la idea de que Trump es un tramposo que no respeta los derechos de los demás.