Un fin de semana de ofertas significativas al estilo del Black Frayday estadounidense era mucho soñar en México y si en algún momento el pretendido “Buen Fin”, presentó ofertas reales que beneficiaran al consumidor en esta última edición fueron más bien escasas.
Finalmente la mente depredatoria de los empresarios mexicanos se impuso a la visión práctica de obtener liquidez y librarse de inventarios al ofrecer mercancías a precios rebajados.
En vez de descuentos reales en este Buen Fin predominaron las facilidades para comprar a intereses, que en muchos casos se traducen en costos más altos para los clientes debido a la baja cultura de crédito que existe en el País.
Aún así los mexicanos salieron a hacerles su agosto a las tiendas y los productos que se llevaron el premio mayor fueron las pantallas planas, seguido por tablets mientras que computadoras y consolas registraron una demanda muy parecida.
En muchos casos las tiendas aumentaron precios para aprovechar la racha de compra y sacar más dinero, en vez de disminuir precios como lo constató la Procuraduría Federal del Consumidor que detectó que previo al inicio de esta temporada de compras los comercios incrementaron precios en mil 505 electrónicos y electrodomésticos.
De acuerdo con las cifras negras de la Profeco los negocios que tuvieron el mayor número de inconformidades fueron Famsa, Copperl, Elektra, WalMart y Soriana.