En un lugar de La Mancha, concretamente en el pueblo de Esquivias en la provincia española de Toledo, vivía un hidalgo viejo, aficionado a las novelas de caballería, cuyo nombre era Alonso de Quijada.
Este personaje era un hombre de muy buen corazón porque cuando una sobrina lejana, Catalina de Palacios, se vio en necesidad, él la acogió en su casa junto con su marido.
El esposo de Catalina, se indentificó con Don Alonso, porque el también se sentía un Hidalgo viejo y sus deseos de aventura lo habían llevado a participar en la mítica batalla de Lepanto y como consecuencia de ello había recibido una terrible herida que le inutilizó la mano.
Miguel de Cervantes que es como se llamaba el esposo de Catalina se dedicó a preguntar a sus parientes sobre la vida y las aventuras de Don Alonso.
De esta forma, cuando le dio forma al Quijote de la Mancha, Cervantes tenía un modelo excelente y el hecho de que lo tomara como ejemplo demuestra también el apreció que llegó a tener por ese viejo Hidalgo que vivió en un lugar de La Mancha.