Después de la ceremonia de canonización de Juan Pablo II y de Juan XXIII el Papa Francisco se enojó tanto por la realización de una fiesta para ricos y privilegiados en una terraza del Vaticano, que el Cardenal Giuseppe Versaldi dijo que no podía repetir lo dicho por el Papa.
Francisco se molestó porque, mientras miles de personas habían acampado por hasta 8 horas en la plaza San Pedro para asistir a la ceremonia, a los “influyentes” se les dio un lugar privilegiado.
Por lo anterior en la canonización de la madre Teresa de Calcuta el Papa tomo revancha y asignó un lugar de honor a sus propios privilegiados.
Además de acudir a la ceremonia en un lugar reservado, un grupo de mil 200 personas pobres en los que había gente sin hogar y refugiados, fueron invitados a comer por el Papa Francisco en lo que para muchas personas fue una de las mejores fiestas de su vida.
El atrio del Aula Pablo VI fue el lugar escogido para este evento al fueron invitados “los pobres y necesitados, sobre todo de las casas de las hermanas de Madre Teresa y provienen de toda Italia: Milán, Bolonia, Florencia, Nápoles y todas las casas de Roma”.
“El almuerzo fue servido por unas 200 hermanas de Madre Teresa, 50 hermanos de la congregación masculina y otros voluntarios”
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El Papa Francisco acostumbra aparecer en campos de refugiados sin previo aviso y en algunas ocasiones, a pesar de que las personas sean principalmente musulmanes, le piden gustosos su bendición.
Tan solo en enero de este año invitó al circo de Roma a unos 2.000 indigentes, refugiados, grupo de detenidos y una muchedumbre de niños gitanos.
La invitación del papa al Ronny Roller Circus llegó a través de la Limosnería Apostólica del Vaticano, la cual organizó el traslado de los invitados del pontífice, quienes estuvieron acompañados por voluntarios y equipos de médicos y enfermeros.