Los fotógrafos fueron los primeros en llegar hasta Mohammed Tamimi, el niño palestino de 11 años que era sometido brutalmente por un soldado Judío y fueron ellos los primeros en gritar al soldado que dejara al niño y que tenía un brazo roto.
La primera de la familia Tamimi en llegar fue su hermana Ahed, de 14 años, y en seguida se aferró al soldado para que soltara a su hermano, todo lo anterior de acuerdo a la narración de la propia niña entrevistada por el periódico Middle East Eye.
“Al principio traté de hablar con el soldado para conseguir que dejara a Mohammed, pero él no hizo nada para liberarlo”, cuenta la adolescente.
“Cualquiera podría hacer lo mismo por su hermano o por alguien que ama, si amas a alguien tienes que protegerlo”, explica Ahed en una lógica irrefutable.
Una de las fotos de este incidente que le ha dado la vuelta al mundo, es el momento en que Ahed le muerde la mano al soldado durante la lucha por liberar a Mohammed.
“Yo no sabía lo que estaba haciendo, sólo buscaba hacer todo lo posible para que mi hermano quedara libre”, dice ella.
Nariman Tamimi, la Madre de Ahed y de Mohammed, a la que se puede ver arañando la cara y quitándo la máscara al soldado, compartió el mismo sentimiento.
Nariman llegó a la escena justo después de Ahed. En el video, se le escuchar momentos antes de que llegue a la lucha entre sus dos hijos y el soldado, gritando “Mi hijo, mi hijo,” en repetidas ocasiones.
“Yo no pensaba en otra cosa que conseguir que el soldado dejara libre a mi hijo, sin importar nada más”, dice Nariman cuando se le pregunta si en algún momento tuvo miedo de las posibles consecuencias de enfrentar a un soldado israelí.
“La ametralladora de ese soldado estaba colgando, allí, junto a la cabeza de mi hijo y su mano estaba alrededor de su garganta”, dice.
Cuando Nariman vio las fotos que los corresponsales de agencias internacionales habían hecho circular por todo el mundo, en ella se desataron un torbellino de emociones.
“Me estaba riendo y estaba llorando. Al principio me reí al ver mi rostro y el de mi hija cuando ella estaba mordiendo el soldado, yo tiraba de él y la expresión en el rostro de ese soldado “, exclama.
“Pero cuando me di cuenta del miedo en el rostro de Mohammed acabe llorando. Ninguna madre quiere ver en la cara de su hijo ese tipo de miedo”, reflexiona.
El periódico concluye con una reflexión en la que señala que cuando se aprecia el rostro de terror de Mohammed, se deduce, rápidamente, la idea de que el incidente podría haber sido el momento más espantoso de sus once años de vida.