La figura de oropel que fabricaron las televisoras; del galán que conquistó a la vedette de moda; del muñeco animado por la ventriloquia del teleprompter, mientras sus manos papalotean sin cesar; se acabó. Ahora la imagen más poderosa es la del Presidente de México que, miedoso, se esconde en unos baños.
Desde hace unos meses cualquier petición de información hecha por medios extranjeros, o cualquier indicio de que se publicaría algo con respecto a Peña Nieto pone a temblar a la oficina de Prensa de la Presidencia de la República, porque la imagen que los medios internacionales transmiten del mandatario mexicano es la de un tonto corrupto.
Pensemos si no es demoledor que The Guardian, The Economist, Wall Street Journal, The New York Time… proyecten esta imagen del Jefe de la nación mexicana.
Genial el diagnostico de la revista inglesa The Economist, “NO ENTIENDEN (El gabinete de EPN) QUE NO ENTIENDEN”, porque resume el grado de degradación al que se llega cuando no se puede reconocer la estupidez y por ello se ahonda en ella.
Si había críticas porque llevó al Vaticano a toda su familia, incluido un hermano y otras personas que no se sabe si eran amigos o familiares, entonces había que ponerle más enjundia y, en los subsiguientes viajes a España e Inglaterra, aumentar la comitiva al grado de cargar con casi todo el Gabinete en el reciente viaje a Francia.
Si había indignación por la imagen de frivolidad de la Primera Dama, entonces ésta tenía que aumentar su presencia en Hola y otras revistas de farándula de alto caché, exhibirse en tiendas de marcas estratosféricamente caras y aumentar el halo de superficialidad e incultura que le caracteriza.
Tan fuerte es la imagen negativa que existe en la opinión pública internacional contra el Presidente mexicano que Michael Crowely, que el año pasado publicó en Time un elogioso reportaje sobre Peña Nieto, (Portada de la revista con el título “salvando a México”) vive hoy bajo la sospecha de haber sido sobornado y aún sigue defendiendo en su Twitter que no se corrompió para escribir ese trabajo y quedó marcado para siempre frente a la prensa internacional.
Peña Nieto, al parecer se ha escondido en los baños de los Pinos, como lo hizo en la Ibero cuando era candidato y no pudo soportar la presión de los alumnos que lo cuestionaban. No es capaz de enfrentar un problema y salir a dar la cara y a consecuencia de esto los problemas han explotado.
Cuando la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapan, quiso que el Gobernador de Guerrero, Heladio Aguirre, resolviera el tema. A pesar de que le dieron información comprometedora sobre el Gobernador, no quiso actuar y cuando el Gobierno Federal intervino el daño era irreparable.
Sin necesidad de más pruebas de la incompetencia de EPN, el Chapo Guzmán se encargo de agregar una más al fugarse cuando no había nadie que atendiera el changarro, casi todos los Secretarios de Estado estaban en París, junto con el Presidente.
El secretario de Gobernación, Osorio Chong, regresó para enfrentar el problema y sólo terminó de hundir a su jefe y a él mismo de una manera catastrófica. Las explicaciones de Osorio Chong fueron más que estúpidas, culpó al derecho a la privacidad y a Derechos Humanos de la fuga.
Pero lo que es peor, la mayor parte del tiempo lo uso para hablar de los altos niveles de seguridad que tiene el Penal, dejando la idea de un Chapo más astuto que Anibal Lecter y más hábil que Houdini.
Así, mientras el imaginario colectivo dibuja al Chapo en los escenarios más diversos, persiguiendo a Donald Trump, huyendo de la mano de los Minums… La idea de un Peña Nieto escondido en los baños se fortalece.
Y a los mexicanos nos faltan huevos para botarlo porque el mismo juro que si no cumpliese la nacion se lo demandara!
También hace falta conciencia y conocimiento, muchos de los problemas que tenemos se deben a una generación educada por la Televisión y con mínimo compromiso ciudadano, gracias por tu comentario Guillermo