Hoy México recuerda el doloroso nacimiento de la sociedad civil y del empoderamiento ciudadano.
La tragedia del terremoto del 85 le costó la vida a miles de mexicanos, el hogar a otros tantos y una cicatriz terrible en la memoria colectiva al recordar a los bebés enterrados vivos en el derrumbe del hospital Juárez o las familias que estaban dentro cuando se destruyó el edificio Nuevo León en Tlatelolco.
Pero también fue el día en la que por primera vez México descubrió el poder de la solidaridad, ya que nunca una tragedia unió tanto al País.
Como siempre en la historia del País el gobierno reaccionó lento y mal y, fueron los ciudadanos los que se organizaron para rescatar al mayor número de personas, para socorrer a los heridos para dar cobijo a quienes se quedaron sin hogar.
El parto fue doloroso pero fue así como nació la sociedad civil organizada que no necesita de los políticos y que tiene consciencia de lo fuerte que es si decide actuar.