La mayoría de las mujeres que recibieron ayer uno de los 15 mil silbatos antiacoso, que distribuyó el Gobierno de la Ciudad de México, coincidieron en decir a reporteros que no acudían a recoger el silbato porque tuvieran la seguridad de que las salvaría de una agresión, sino porque estaban dispuesta a hacer cualquier cosa que les ayudara a sentirse un poco más seguras.
De acuerdo a cifras de Ongs y de la ONU, la violencia machista asesina en México a 6 mujeres por día y el Estado de Méxio es una de las entidades que ha mantenido uno de los más altos índices de violencia contra las mujeres desde que era goberando por Enrique Peña Nieto, ahora presidente de México.
En 30 años han sido asesinadas 50.000 mujeres de las maneras más sádicas y este número ha sido aportado principalmente, por Ciudad de México, Estados de México, Chihuahua y Morelos.
Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, un 63% de las mujeres mexicanas señala haber sufrido algún tipo de violencia sexual.
En la Ciudad de México esa cifra aumenta a un 72%. Las diferentes fiscalías tienen registradas más de 15.000 denuncias por violación al año. Esto es, 40 mujeres al día. Y sólo una de cada cinco recibe una sentencia condenatoria. Con estas cifras sobre la mesa, las organizaciones feministas exigen un programa de prevención que “no recaiga sobre la ciudadanía”, sino en el Estado.
En un País donde de violenta fácilmente a una mujer sin grandes consecuencias y que si se atreve a denunciar, es nuevamente victimizada por el sistema la entrega de los silbatos ha sonado a chiste