Un grupo de personas, en las que predominan mujeres ancianas se han atrincherado en una ermita a la entrada de un bosque en el poblado de Xochicuautla, ante la amenaza de que el templo será destruido, como lo ha sido parte del pueblo para que pase una carretera.
Este débil grupo de “viejitas”, sin embargo están a punto de vencer al Presidente Enrique Peña Nieto que firmó la expropiación de parte del pueblo, tema sobre el que los pobladores argumentan que la ley está de su parte pues ganaron el amparo que interpusieron contra la medida.
La oposición parece insignificante ante los cientos de granaderos que se han desplegado en el pueblo y que permanecen fuera de la ermita amenazando a los personas del interior para que salgan, así como frente a las excavadoras que ya tiraron varias casas otomies.
Sin embargo, la fuerza de los defensores de la ermita radica en la grito de auxilio que la comunidad otomí lanzó a las redes sociales y que cada vez se expande más con el hashtag #AlertaXochicuautla
El tema se empieza a volver delicado para el Gobierno porque pone en los reflectores mundiales una violación a los derechos humanos mientras que el presidente, Peña Nieto hace una visita de estado a Alemania.
Los Otomies denuncian la violación al amparo que ganaron, acusan al Gobierno de abuso de autoridad, despojo y violación a los derechos humanos.
Además existe un tema delicado para Peña Nieto ya que la constructora que ha solicitado el desalojo de una parte del pueblo, y su destrucción, pertenece a Grupo Higa, propiedad de Juan Armando Hinojosa Cantú, el empresario que le dio a Angélica Rivera con facilidades la llamada casa blanca, una vivienda con valor multimillonario mientras que el empresario es beneficiado por Peña Nieto con proyectos como el de esta carretera.
Además de que casi una centena de organizaciones civiles se han manifestado en contra de la destrucción de las casas de los otomies, al lugar ya acudieron representantes del alto comisionado de las Naciones Unidas y de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
Ante el plan de destruir decenas de hectáreas de bosque, lo que pondría en peligro a 296 especies de flora y fauna, varias de ellas en riego, se espera el arribo de grupos defensores de la ecología ya que los indígenas han denunciado el inicio de un incendio que atribuyen a las fuerzas federales.
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