La Cámara de Diputados recibió ayer martes 29 de marzo, la visita de un niño genio que dejó en claro a la asamblea reunida en Pleno, que no quiere ser diputado.
El niño de nueve años, Carlos Antonio Santamaría, realizó un Diplomado en Bioquímica y Biología Molecular para la Industria Farmacéutica y Biotecnológica, impartido por la Secretaría de Extensión Académica de la Facultad de Química de la UNAM.
El presidente de la Mesa Directiva de la Cámara, Jesús Zambrano, le preguntó si le gustaría ser diputado y el niño inmediatamente le respondió que NO, lo que dio mucho de que hablar a los legisladores.
Poco más de tres mil días de vida le bastaron para llegar a la Facultad de Química (FQ) de la UNAM como estudiante de un diplomado. Carlos Santamaría Díaz se ubica en la primera fila frente al académico en turno. Concentrado durante cuatro horas, irrumpe el silencio entre sus compañeros, algunos químicos, investigadores o pasantes, aunque él todavía cursa la primaria. Su voz cándida natural, tiene dicción y se empodera al preguntar, pero todo lo membreta con una ineludible sonrisa final.
Carlos, sin diminutivos, cumplió nueve años el pasado 29 de junio; a los dos años la computadora en casa fue una herramienta más, pero a los tres y medio su madre descubrió que leía en voz alta los meses del calendario, como si el tiempo no fuera un impedimento para instruirse.
En la primaria su ímpetu por aprender más le provocaba aburrición y roces con los profesores al sentirse cuestionados. Tras atestiguar que el niño también estudiaba en vacaciones, el padre confirmó que el “problema” de Carlos eran “sus inquietudes científicas”.
Si quieres conocer más sobre este niño ve la información que publicó la UNAM sobre él aquí