Catedrático de la Universidad Autónoma de Nuevo León, maestro de periodismo en la facultad de Ciencias de la Comunicación. Facebook
La Historia se hace de millones de historias, vivencias, experiencias y se forja con jirones de piel que se zurce a diario; dejando huella indeleble en el alma, formando y forjando el espíritu y poniéndonos a prueba en cada paso.
En el rol de Actor pasivo o activo; directo o indirecto y solo con tu soledad, caerás en la conciencia de que nadie hará por tí lo que tu misma abones para El Sol primaveral o el frío cierzo invernal a donde pretenden confinar a La Luna en su inmenso y bello fulgor… que no deja de ser ajeno.
Así, sea que devoremos La Vida o la degustemos en pequeñas porciones; a sorbos o de un solo tajo… al final del día, solo queda El Recuerdo y la miel o hiel que se cosecha como resultado de sembrar arando surcos o tirando la simiente sobre la superficie… aguardando el milagro que –tal vez–nunca llegue.
Recuerda: de una herida superficial o profunda sólo tú tienes la cura, porque en tí es y está el remedio. Tú eres La Solución.. jamás busques en otros las culpas de tu acción u omisión; eso no te llevará mas que a darte sin recibir; a esperar lo que nunca llegará, porque La Otredad es tan hedonista que en su egoísmo –cual semilla vana– jamás dará lo que tu esperas, perdidos en sí mismos y exigiéndote soluciones que por flojera o desidia temen emprender en la inteligencia de que “siempre estarás ahí”, olvidándote hasta de tí; cual esclava silente, sumisa, abnegada y callada.
Sì, La Historia se zurce a diario en y con jirones de piel y al final de la noche, solo con tu soledad, beberás a sorbos hiel o miel…